viernes, 29 de enero de 2016

La importancia de la ética en la educación

Por Heriberto Rodríguez Adorno

El contexto social actual requiere de una educación vanguardista con un personal docente capaz de promulgar y modelar los más altos estándares éticos y morales.  En ese sentido, la formación del docente debe estar enmarcada en este argumento para así desarrollar líderes que aspiren a ser verdaderos agentes de cambio.  Es importante reconocer que los valores son influenciados, según Izarra (2006), por cinco elementos:  el ambiente físico;  el ambiente cultural;  el medio social; el conjunto de necesidades, las expectativas, las aspiraciones y posibilidades de cumplirlas; y el tiempo y espacio de la situación.  Por ende, es indispensable una formación ética para lograr entornos educativos que puedan transformar las comunidades.
            Wesley (2009) en su artículo “Back to the Future: How and Why to Revive the Teachers College Tradition” plantea que la profesión docente ha disminuido su tradicional filosofía moral.  El autor expone que la pobre formación moral en el educador ha influenciado para tal deterioro.  Wesley (2009) presenta tres postulados para regresar a los aspectos tradicionales en el docente:  el entendimiento del pasado; el futuro de la profesión docente depende de la reparación de los fundamentos morales; y el planteamiento de demostrar cómo la profesión docente resurge a través de la escuela, hogar y comunidad.  De igual manera, el autor expresa que se debe utilizar el conocimiento adquirido para elevar la importancia de la formación docente.  Asimismo, el artículo plantea que las universidades no han cumplido con los objetivos de formación de los docentes para las que fueron creadas.  En ese aspecto, el autor resalta la importancia de tener un plan de estudios de alta calidad que debe integrar lo que se debe enseñar y cómo se debe enseñar.  Wesley (2009) concluye que es necesario crear en los docentes líderes de las comunidades construyendo relaciones en dos direcciones:  hacia el exterior de las escuelas; y hacia adentro con la facultad y administradores.
            Un liderazgo efectivo en el entorno escolar está enmarcado en un código de ética.  Martino & Naval (2013) establecen que “los profesores necesitan una ética profesional que aborde el papel que se les asigna socialmente como transmisores de conocimientos y cultura, así como suscitadores de personas críticas, con curiosidad intelectual, honestidad, entre otras”.  (p. 161)  En Puerto Rico y Estados Unidos la función docente está regida por códigos de éticas y estándares profesionales que establecen las aspiraciones de sus sistemas educativos.  Para el sistema educativo norteamericano es indispensable:  el mérito y la dignidad de cada persona; la búsqueda de la verdad; aspirar a la excelencia; adquirir conocimiento; disciplina de una ciudadanía democrática.  De igual manera, el interés principal del educador es el desarrollo del estudiante.  Asimismo, el docente debe tener un crecimiento profesional, ejercer un buen juicio y mantener una integridad profesional.  Por su parte, en Puerto Rico el código de ética está reconocido por los estándares profesionales que rigen la función docente.  El sistema educativo puertorriqueño establece que sus educadores:  conozcan la asignatura que están ofreciendo; demuestren conocimiento pedagógico; utilicen estrategias instruccionales innovadoras; creen verdaderos ambientes de aprendizajes; propicien un proceso de evaluación y assessment adecuado; mantengan una comunicación y lenguaje efectivo; respeten la diversidad y necesidades especiales; integren la tecnología; mantengan una relación con la familia y la comunidad; y un desarrollo profesional constante.
            El educador tiene una responsabilidad de relevancia a través del desarrollo integral del alumno.  Wesley (2009) plantea la necesidad de otorgar las herramientas necesarias hacia la formación del docente y así capacitarlo para atender una sociedad matizada por los constantes cambios.  Martino & Naval (2013) plantean que “el hombre íntegro, entero, no es un conglomerado de actividades diversas sino un ser capaz de poner su propio sello personal en las diferentes manifestaciones de su vida”.  (p. 167)  Para lograr esa aspiración, el profesional docente debe difundir altos estándares éticos y modelar valores morales en su quehacer diario.  En ese sentido, Prieto (2007) expone que “los docentes y las docentes están obligados a actuar éticamente siempre. Lo único que se determina, entonces, permanentemente en todo proceso educativo es la eticidad o moralidad”.  (p. 4)
            En el artículo de Wesley (2009) se pueden identificar dos controversias.  En primer lugar, utilizar un proceso de evaluación inadecuado podría generar grandes polémicas educativas en los entornos escolares.  El maestro debe utilizar procesos evaluativos con sus estudiantes que representen verdaderos valores éticos del quehacer educativo y ejerzan buen juicio e integridad profesional.   Sin dudas, un proceso de evaluación adecuado le permite al educador una retroalimentación que conduce al éxito educativo.  Otra controversia que se puede desprender del artículo es la falta de una formación en valores para el educador.  Ciertamente, es el docente el actor principal en el desarrollo y ejecución del currículo.  En consecuencia, su desempeño debe estar enmarcado en una conducta ética intachable y la promoción de valores morales.  Ochoa & Peiró (2012) exponen que la formación de los docentes es fundamental, pues son ellos quienes a través de su práctica cotidiana ponen en marcha o no los cambios en el currículo, deciden, piensan y sienten en las diversas situaciones de la enseñanza.
            La educación está basada en distintas teorías educativas y ha ido evolucionando en su función social en el desarrollo de las capacidades del ser humano.  Kohlberg (1992) estableció la teoría de desarrollo moral.  El teórico expone que es importante conocer cómo el individuo razona ante situaciones morales y la necesidad de establecer etapas durante su aprendizaje que vayan reformulando su percepción de dichas situaciones.  Explica además que, uno de los tipos de currículo es el implícito.  Este tipo de currículo plantea que existe una integración de las relaciones sociales en el salón y la escuela con las actitudes, valores, formas de pensar y el comportamiento.  Dicha integración constituye un parte fundamental del aprendizaje.  En relación a estos dos principios, la teoría de desarrollo moral y el currículo implícito, es necesario destacar la importancia de tener docentes que modelen una ética educativa, profesional y personal.  De esta manera, desarrollamos en el alumnado las capacidades morales que garanticen su desempeño en la sociedad.
            Ciertamente, el mundo actual precisa de seres humanos íntegros.  El entorno escolar tiene el compromiso cada vez mayor de no tan sólo proveer conocimientos, sino fomentar los valores en el proceso de enseñanza aprendizaje.  Una sociedad vanguardista es aquella cuyos ciudadanos modelen valores supremos:  justicia, respeto, civismo, solidaridad, bondad, entre otros.  En ese sentido, el profesional docente es fundamental para lograr esa aspiración.  La postura ética debe ser constante y coherente para provocar cambios significativos y un ambiente educativo de calidad.  Por ende, el planteamiento del artículo de Wesley (2009) sobre la importancia que la educación regrese a su filosofía moral tradicional es correcto.  De igual manera, la formación del educador es determinante para lograr una educación que aspire a lograr los más altos principios éticos y morales en el ser humano.  Prieto (2007) plantea que: 
“La función del docente además de enseñar, debe ser la de inducir a sus estudiantes a la vida moral. Hacerlo con mayor eficacia conduce a suponer que este profesional está en actitud de respetar la personalidad del educando. Las instituciones de formación y actualización de docentes tienen la responsabilidad de prepararlos con el mayor rigor posible en el área filosófica, tomando en cuenta el estudio de las diversas concepciones acerca del ser del hombre y de la mujer, concepciones en las cuales descansan, a su vez, las respuestas éticas”.  (p. 5)
            La educación, la ética y la moral están estrechamente relacionados.  Sin dudas, el ser humano tiene su primera formación ética y moral en su hogar.  Sin embargo, el exponente entiende que a medida que el individuo va acumulando experiencias durante su desarrollo y crecimiento, se va reformando moral y éticamente.  Por esta razón, el entorno escolar es fundamental para el desarrollo integral del alumnado.  Izarra (2006) expone que: 
“Se reconoce que parte de la formación de los valores fundamentales ocurre durante la infancia y al abrigo de la familia, pero ésta se prolonga a lo largo de toda la vida, de allí que en su formación juega un papel de primera importancia la educación formal (básica, media diversificada y profesional e incluso más allá) y por consiguiente, puede afirmarse que la adquisición de los valores es un proceso que abarca una porción considerable de la vida de los individuos”.  (p. 15)
Asimismo, la ética profesional docente comprende una revisión interna y un proceso de crecimiento a lo largo de la vida.  De esta forma, se logra reforzar los principios en los alumnos, la integración social y la formación integral de los ciudadanos.  Para Martino & Naval (2013) los entornos escolares deben desarrollar:
“…la integración social de todos los alumnos, el fortalecimiento de vínculos de amistad, el respeto a las diferencias y a los alumnos débiles, el cuidado de la alfabetización emocional, la participación de los alumnos en las actividades escolares, el aprendizaje a través de formas de cooperación entre iguales, el apoyo de los alumnos más aventajados a los que tienen dificultades de aprendizaje, la defensa de la paz, del medio ambiente y de la igualdad de las personas sea cual sea su religión, raza, etnia, cultura, origen, sexo, etc. También, en este sentido cobran importancia determinadas actividades de trabajo comunitario, como elementos necesarios para construir comunidades escolares basadas en la responsabilidad y en el comportamiento solidario”.  (p. 167)

 Referencias
Izarra, D.  (2006).  Ética en la formación docente.  Laurus.  12(21).  9-22.  Recuperado de
            http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=76102102
Martino, S. & Naval, C.  (2013).  La formación ética y cívica en la universidad:  el papel
de los docentes.  Edetania.  43.  161-186.  Recuperado de dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4406440.pdf
Ochoa, A. & Peiró, S.  (2012).  El quehacer docente y la educación en valores.  Tesi. 
13(3).28-48.  Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=201024652002
Prieto, A.  (2007).  El profesorado universitario:  su formación como modelo de
actuación ética para la vida en convivencia.  Actividades investigativas en educación.  7(2). 1-20.  Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44770202
Wesley, N.  (2009).  Back to the Future: How and Why to Revive the Teachers College
Tradition.  Journal of Teacher Education.  60(5).  443-449.  Recuperado de  http://itec.macam.ac.il/portal/ArticlePage.aspx?id=1624


miércoles, 27 de enero de 2016

La necesidad de un liderazgo efectivo en ambientes escolares

Por:  Heriberto Rodríguez Adorno

     Los entornos escolares son impactados por los acelerados cambios sociales.  El quehacer educativo debe adaptarse a dichos cambios para atender las necesidades del alumnado.  En ese sentido, el líder educativo debe promover un clima escolar adecuado a través de un estilo de liderazgo eficaz.  Sin dudas, las cualidades de un líder influyen en un centro escolar.  Vázquez (s. f.) plantea que:
“El liderazgo desempeña un papel fundamental en la organización educativa, se valora como “necesario y esencial” para el buen funcionamiento de los centros. Tal es la significatividad que adquiere, que se le atribuyen funciones como: crear un clima satisfactorio, potenciar relaciones positivas, fomentar la participación, aunar y armonizar intereses colectivos, tomar decisiones y resolver conflictos”.  (p. 6)
            El artículo “Leadership and learning:  Identifying an effective design for mentoring new building leaders” plantea la importancia de que los nuevos líderes de centros escolares sean dirigidos por directores experimentados y exitosos en sus primeros años.  El artículo presenta el modelo de mentoría para nuevos directores escolares utilizado en Kansas.  Dicho modelo tiene como misión el compartir recursos para apoyar el crecimiento profesional de líderes educativos.  A su vez, se creó el instituto de liderazgo educativo de Kansas que tiene como objetivos:  crear y fortalecer la capacidad de liderazgo en el director escolar; buscar diferentes opciones a las necesidades de cada escuela; incorporar opiniones de expertos y profesionales; ayudar a los nuevos directores escolares a entender las necesidades de la escuela; establecer un plan de cinco años; y cumplir con los requisitos de licencia del distrito escolar.  El Departamento de Educación de Kansas reconoció dicho instituto como un centro de aprendizaje profesional y consideró que todo director o superintendente debe cumplir con los requisitos del instituto para obtener la licencia profesional.
            El centro de aprendizaje profesional aceptado en Kansas como herramienta eficaz de desarrollo de nuevos líderes educativos diseña seminarios sobre temas de actualidad e iniciativas innovadoras aceptadas por el estado local y federal.  El proceso de desarrollo profesional para los nuevos directivos escolares está basado en los siguientes principios:  formar una visión de éxito académico para todos los estudiantes; crear una cultura de aprendizaje; desarrollar la capacidad de liderazgo en otros; y desarrollar relaciones positivas.  Asimismo, la mentoría debe ser fundamentada en:  cambiar los procesos y fomentar una mejor escuela; utilizar datos eficazmente para una atinada toma de decisiones; y proporcionar el desarrollo profesional.  Bajo este modelo, los directores con logros adjudicados proporcionan sus conocimientos y experiencias para orientar, guiar y encaminar a los nuevos directores escolares de acuerdo a las necesidades, fortalezas y debilidades de sus escuelas.
            En la actualidad, existe una necesidad apremiante de que los escenarios educativos sean guiados por líderes eficaces ante los retos que enfrenta la educación en un mundo dominado por la globalización y los constantes cambios.  En ese contexto, Gros et. al. (2013) plantean que:
“Lograr un aprendizaje de calidad adecuado a las exigencias de la sociedad del conocimiento y atender estudiantes y familias cada vez más diversos genera nuevas expectativas en el mundo de la educación en general y en el de los centros en particular”.  (p. 2)
Asimismo, los escenarios educativos requieren de un clima práctico para lograr con éxito las metas establecidas.  En ese sentido, el líder educativo debe promover una cultura escolar participativa, democrática e inclusiva.  De acuerdo a Fernández y Hernández (2013):
“La escuela del siglo XXI se encuentra con el objetivo ineludible de promover una educación democrática e inclusiva que garantice el derecho de todos los niños y jóvenes a recibir una educación de calidad basada en los principios de igualdad, equidad y justicia social”.  (p. 84)
            Los líderes eficaces en el ámbito educativo promueven escenarios de desarrollo y crecimiento.  Sin dudas, fomenta un clima educativo adecuado en el que todos los componentes escolares participan activamente en la consecución de los objetivos trazados.  En ese contexto, un centro escolar dirigido por un líder democrático, participativo, ético, organizado y pedagógico garantiza un proceso de aprendizaje efectivo.  Asimismo, se da apertura a la institución para los padres y comunidad en general.  De igual manera, un líder eficaz propone el constante desarrollo profesional de los docentes para obtener mejores resultados académicos.  Para Horn & Marfán (2010)
“las prácticas de liderazgo afectan de manera directa en la motivación, habilidades y condiciones de trabajo (a nivel de escuela y de aula) de los profesores, lo que se traduce en un mejor o peor desempeño docente, el cual a su vez afecta la calidad del aprendizaje de los estudiantes”.  (p. 85)
            El artículo de Augustine-Shaw (2015) expone la necesidad que los líderes educativos reciban mentoría en ese primer año de ejercicio en su función.  Para el exponente el sistema educativo de Kansas ha adoptado e implantado esta iniciativa reconociendo dos aspectos fundamentales:  las experiencias exitosas deben ser divulgadas y emuladas por otros para lograr una educación de calidad; y la necesidad de que el sistema educativo pueda ostentar líderes con estilos de liderazgo eficaz.  En ese sentido, para Vázquez (s. f.) “existe una relación consensuada entre el buen funcionamiento de la organización y una efectiva dirección y coordinación”.  Asimismo, un liderazgo eficaz es capaz de llevar a cabo una transformación del centro escolar.  Sin dudas, ese primer encuentro entre la institución educativa y el líder puede marcar el camino hacia el éxito o fracaso.  Por ende, el nuevo líder educativo debe enfrentar retos y es necesario que pueda obtener las herramientas necesarias para enfrentarlos exitosamente.  Según Juárez (2014), los líderes educativos necesitan capacitación específica para enfrentar el aumento de funciones, responsabilidades e implantar estrategias para obtener mejores resultados escolares.
            Del artículo de Augustine-Shaw (2015) se pueden desprender varias controversias.  En primer lugar, la resistencia al cambio en los entornos educativos puede desatar dificultades para el nuevo director escolar.  Para Quirant y Ortega (2006) la resistencia al cambio es una conducta natural de las personas y su propósito es levantar barreras por temor a lo desconocido.  El desafío de atender esa resistencia conlleva determinación, compromiso y responsabilidad.   Cabe señalar, que la resistencia al cambio es uno de los retos más complejo para el líder y se debe afrontar cuidadosamente para evitar consecuencias nefastas para la institución.  Es necesario reconocer que esta controversia puede existir en los centros escolares y manifestarse en distintas modalidades.  Por ende, cada director escolar tiene el reto que asumir la responsabilidad y encarar las situaciones desde su propia realidad institucional.
            Otra controversia que se desprende del artículo es la carencia de una planificación estratégica en el plantel escolar.  El proceso de mentoría que brinda un director experimentado al líder nuevo debe estar basado en un plan estructurado que la institución haya adoptado.  Cada entorno educativo debe presentar hacia dónde se dirige y qué pretende lograr.  Sin dudas, entre las variables que afectan el quehacer educativo que modelan un centro escolar se encuentra la planificación estratégica y se considera un indicador fundamental para lograr los objetivos a corto, mediano y largo plazo (Martín, Mominó y Carrere, 2013).  Asimismo, es indispensable entender que cada plantel escolar tiene fortalezas y debilidades que podrían ser distintas a las de otros planteles. 
            Un centro escolar carente de un líder eficaz estará destinado a consecuencias infortunadas que incluyen el fracaso del quehacer educativo.  Ante este escenario, el plantel se enfrenta a un clima escolar negativo que en múltiples ocasiones es dominado por la violencia.  Además, en términos de rendimiento, se podría visualizar un aprovechamiento académico bajo y docentes dominados por la falta de motivación.  A su vez, existiría una falta de integración de los componentes escolares provocando un centro educativo sin norte fijo y metas claras.  Juárez (2014) plantea que:
“Los procesos de gestión educativa se ven directamente influenciados de acuerdo al estilo de liderazgo que se ejerza, lo cual provoca un impacto significativo en la comunidad educativa, esto favorece o entorpece la participación de cada uno de sus integrantes, ya sean maestros, estudiantes o padres de familia”.  (p. 2)
Sin dudas, los constantes cambios en el mundo suponen un centro escolar cónsono con las necesidades del alumnado y su realidad social.  Por ende, Bolívar (2010) expone que un líder educativo eficaz debe enfatizar en:  establecer una dirección con visión, metas y expectativas; desarrollar las capacidades del personal docente; rediseñar la organización con prácticas que construyan una cultura colaborativa; y proveer los recursos necesarios para mejorar el proceso enseñanza-aprendizaje.
            El artículo de Augustine-Shaw (2015) presenta la formación del nuevo líder en su rol educativo.  El exponente considera que es una iniciativa de avanzada que promete un mejor desempeño en los planteles escolares donde fue implantada.  Sin embargo, la complejidad en el desempeño de un director escolar o superintendente supone de estrategias que brinden apertura a nuevas herramientas para lograr una educación de calidad.  Los líderes experimentados y exitosos deben compartir sus estrategias para que puedan ayudar a los nuevos líderes a encaminarse y ser exitosos.  Por ende, el autor está de acuerdo con los planteamientos del artículo de Augustine-Shaw (2015) reconociendo que todo sistema educativo debe ostentar un líder eficaz.  En palabras de Cuevas y Díaz (2005):
“la influencia que estos líderes están llamados a ejercer en sus respectivas instituciones se produce, entre otras, en varias dimensiones relacionadas con los procesos de innovación y cambio, la cultura escolar, el desarrollo profesional del docente y el éxito de los alumnos”.  (p. 5)
            Ciertamente, el líder educativo debe estar inmerso en un proceso de formación en sus primeros años.  La necesidad que la educación sea influenciada por líderes eficaces es apremiante y con sentido de urgencia ante los retos que enfrenta.  En ese sentido, Villa (2015) plantea que es necesario que los directores escolares sean formados en los diferentes aspectos educativos para llevar a cabo las tareas y lograr las metas establecidas.  Un líder educativo eficaz debe presentar cualidades esenciales para ser exitoso.  En primer lugar, debe ser democrático y participativo para que la toma de decisiones sea fundamentada en la realidad del plantel.  En este aspecto, Chamorro (2005) indica que “el líder democrático establece fuertes y abiertas líneas de comunicación de tal forma, que todos los miembros del grupo puedan participar plenamente de las actividades”.  (p. 23).  Asimismo, el líder eficaz debe ostentar un estilo de liderazgo que conduzca a la transformación del centro escolar.  En ese contexto, Bolívar (2010) plantea que “la capacidad para mejorar un centro escolar depende, de manera relevante, de equipos directivos con liderazgo que contribuyan a dinamizar, apoyar y animar, que aprenda a desarrollarse, contribuyendo a construir la capacidad interna de mejora”.  (p. 2)  Finalmente, es indispensable que líder pueda comprender, aceptar y adaptarse a los entornos educativos con contextos sociales complejos.  Cónsono con lo expuesto, Bolívar (2010) indica que las instituciones educativas exitosas logran adaptarse a esos contextos sociales porque aprenden a desarrollarse y hacer frente al cambio.

Referencias
Augustine-Shaw, D. (2015).  Leadership and learning:  Identifying an effective design for
mentoring new building leaders.  Delta Kappa Gamma Bulletin.  81(2).  21-30.  Recuperado de https://web-a-ebscohostcom.nuc.idm.oclc.org/ehost/detail/ detail?sid=a0639769-65dd-450f-a0d76b0ebf7ce187%40sessionmgr4001&vid= 0&hid=4204&bdata=JnNpdGU9ZWhvc3QtbGl2ZQ%3d%3d#AN=100605724&db=ehh
Bolívar, A.  (2010).  El liderazgo educativo y su papel en la mejora:  una revisión actual
de sus posibilidades y limitaciones.  Psicoperspectiva.  9(2).  1-12.  Recuperado de http://www.psicoperspectivas.cl/index.php/psicoperspectivas/article/view/ 112/140
Chamorro, D. J. (2005).  Factores determinantes del estilo de liderazgo del director/a. 
Recuperado de http://site.ebrary.com/lib/elibronucocrevsp/detail.action?docID= 10234513
Cuevas, M. & Díaz, F.  (2005).  El liderazgo educativo en centros de secundaria.  Un
            estudio en el contexto multicultural de Ceuta.  Revista Iberoamericana de
educación.  37.  1-18.  Recuperado de http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3197131
Fernández, J. & Hernández, A.  (2013).  Liderazgo educativo e inclusión educativa: 
            estudio de casos.  Perfiles educativos.  32.  82-96.  Recuperado de
            http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0185269813718476
Gros, B., Fernández, C., Martínez, M. & Roca, E.  (2013).  El liderazgo educativo en el
contexto del centro escolar.  Recuperado de http://www.site.unican.es/Ponencia%203.pdf
Horn, A. & Marfán, J.  (2010).  Relación entre liderazgo educativo y desempeño escolar: 
revisión de investigación en Chile.  Psicoperspectivas.  9(2).  82-104.  Recuperado de http://www.scielo.cl/pdf/psicop/v9n2/art05.pdf
Juárez, J.  (2014).  La importancia de la gestión y el liderazgo directivo en las escuelas. 
Revista conexión.  3(7).  1-14.  Recuperado de http://www.aliatuniversidades.com.mx/conexxion/index.php/en/educacion/663-la-importancia-de-la-gestion-y-el-liderazgo-directivo-en-las-escuelas-ano-3-numero-7
Martín, J., Mominó, J. & Carrere, J.  (2013).  La planificación estratégica, un indicador
            sobre el liderazgo pedagógico.  Tesi.  14(2).  292-315.  Recuperado de
http://campus.usal.es/~revistas_trabajo/index.php/revistatesi/article/view/10225/10633
Quirant, A. & Ortega, A.  (2006).  El cambio organizacional:  la importancia del factor
            humano para lograr el éxito del proceso de cambio.  Revista empresa.  18.  50-63.
Recuperado de http://enriquecetupsicologia.com/costarica/wp-content/uploads/2011/11/Para-mis-amigos-l%C3%ADderes-en-Costa-Rica.pdf
Vázquez, S.  (s. f.).  El liderazgo en la organización educativa:  el perfil del director y/o
coordinador como líder educativo.  Recuperado de http://www.aragon.es/estaticos/GobiernoAragon/Organismos/AgenciaCalidadProspectivaUniversitariaAragon/Areas/03_Jornadas/Seminarios%20ACPUA/Materiales%20SVazquez180113.pdf
Villa, A.  (2015).  Importancia e impacto del liderazgo educativo.  Revista padres y
maestros.  361.  6-11.  Recuperado de http://revistas.upcomillas.es/index.php/padresymaestros/article/view/5335/5135

jueves, 31 de diciembre de 2015

El Líder educativo y los principios éticos para una educación exitosa

Por:  Heriberto Rodríguez Adorno

           La educación abarca el ejercicio de la función social para la formación humana.  Las organizaciones educativas deben aspirar no sólo al desarrollo del conocimiento del ser humano sino atender su formación integral como persona para que pueda desenvolverse exitosamente (Prieto, Zambrano & Martínez, 2007).  Por ende, los valores son ineludibles para una sociedad equitativa y justa tales como el respeto, la democracia, la tolerancia, el civismo y la solidaridad.  Los entornos educativos son focos esenciales para promover la transformación ética en el alumno.  En ese sentido, Prieto, Zambrano & Martínez (2007) plantean que el líder educativo debe fomentar ese aprendizaje social de valores a través de su institución educativa.
            Para todo líder educativo representa un gran reto el desarrollo de seres humanos que promulguen los más altos estándares morales y éticos.  Por tal razón, es indispensable que conozca y domine los principios éticos en el escenario educativo.  El fortalecimiento de la ética personal en los administradores educativos representa lograr una educación exitosa.  El líder educativo debe mantener:  una responsabilidad individual consigo mismo; responsabilidad familiar-escuela con los suyos y con los que forman parte de su diario; responsabilidad social a través del respeto a la vida y garantizar el orden; responsabilidad en el lugar de trabajo con su asistencia, puntualidad y deberes; y responsabilidad administrativa con el presupuesto y las finanzas de la institución.  De igual manera, se necesita en los entornos escolares un compromiso de desarrollo de las capacidades éticas en el alumno.  Niño, et al. (1998) exponen que uno de los objetivos de la educación ética y moral requiere de un trabajo permanente que haga conscientes a todos los participantes de criterios, normas y actitudes que promuevan la convivencia y permitan el desarrollo de propósitos comunes e individuales. 
El deber moral del líder educativo debe estar enmarcado en el respeto de los principios de la ética.  En ese sentido, es fundamental educar en la comprensión de los cambios y comprender que la educación debe proveer un proceso de adaptación ante las nuevas condiciones que enfrenta el mundo (Rodríguez, 2011).  De igual manera, el líder educativo debe crear un ambiente participativo y democrático para que los docentes reconozcan la importancia de promover una educación respaldada por los más altos estándares éticos.  Además, es necesario la contribución de los padres en el desarrollo integral de sus hijos como ciudadanos.  Por tal razón, el entorno escolar debe ser inclusivo e integrar actividades, talleres, seminarios dirigidos a promover la ética en la vida diaria.
El modelaje moral y ético es el aspecto más significativo para ejercer liderato en un centro escolar.  El líder educativo debe ser consistente entre sus palabras y sus acciones para mantener un liderazgo confiable y de credibilidad.  Los principios éticos para los educadores se respetan cuando el líder educativo:  garantiza un proceso de toma de decisiones participativo; mantiene un alto compromiso con los procesos administrativos y fiscales de la institución; cree en el mejoramiento profesional de los docentes; acerca a la comunidad al quehacer educativo; promueve una relación efectiva con los padres de los estudiantes; y modela valores morales a través de sus ejecutorias en la institución y en todo lo que realiza.  Además, el líder educativo conserva y modela acciones fundamentales de la ética a través de las virtudes de la integridad, respeto, diligencia, honestidad, honradez, veracidad, benevolencia y la lealtad.  Por ende, el liderazgo ético forma líderes éticos que generan la transformación social y una mejor calidad de vida.


Referencias
Niño, J., Rodríguez, A., Chillán, Y., Vargas, S., Gallo, R.,…Sánchez, Y.  (1998). 
Lineamientos curriculares para el área de ética y valores humanos.  Orientaciones
para la formulación de los currículos en constitución política y democracia.  Organización de Estados Iberoamericanos.  Recuperado de
www.oei.es/valores2/boletin6.htm
Prieto, A., Zambrano, E., Martínez, M.  (2007).  Ética pública en las organizaciones
            educativas:  gerenciar para alcanzar el bien común.  ORBIS.  6.  48-67.
            Recuperado de http://www.revistaorbis.org.ve/pdf/6/6Art3.pdf
Rodríguez, E.  (2011).  Educación, ética y democracia.  Organización de Estados
            Iberoamericanos.  Recuperado de http://www.oei.es/valores2/rodriguez.htm





domingo, 25 de enero de 2015

Análisis sobre video Psicología educativa: enfoques y perspectivas de Oscar G. Hernández

Las transformaciones a nivel mundial en el campo económico, político, social, ambiental y cultural demandan estrategias educativas distintas desde los niveles de inicio escolar hasta el universitario.  Estas estrategias parten del análisis de la realidad y del estudio de teorías que contribuyan a interpretar y enriquecer la práctica pedagógica.  La educación no sólo es un derecho, sino que facilita el avance del potencial humano y se describe como una herramienta de desarrollo tanto individual como de grupo.  Además, es el motor fundamental para la obtención de conocimientos y crecimiento en lo personal y profesional.  Por tal razón, es imperante facilitar el acceso a la educación a todos los sectores sociales con el objetivo de ofrecerles la oportunidad de mejorar la calidad de vida y mitigar la brecha entre las clases sociales.  La dimensión social de la educación se refleja en la naturaleza misma del proceso educativo y las implicaciones que tiene los fundamentos psicológicos, sociales y psicosociales en el proceso enseñanza-aprendizaje.
Hernández (2012) en su video conferencia Psicología Educativa:  Enfoques y Perspectivas, planteó los diferentes puntos de vista sobre la psicología educativa en el país de Colombia.  Los temas principales de discusión desarrollados por el autor consistieron de:  referentes históricos; debates contemporáneos; y futuro cercano.  En cuanto a los referentes históricos estableció que la psicología educativa tuvo una influencia norteamericana inicialmente.  Además, los psicólogos expresaron una “famosa relación” entre aprendizaje y enseñanza.  Asimismo, indicó que durante la historia se ha definido el término de pedagogía como el área educativa que tiene en cuenta la cultura y símbolos de cómo aprendemos y enseñamos.  Así también, se definió la didáctica como las técnicas por las cuales las personas enseñan.  Otra referencia histórica que se ha determinado, según la presentación, es que la educación es un concepto amplio que no solo se nutre del núcleo escolar, sino también de muchos otros factores de la vida cotidiana.  Hernández (2012) denominó las herencias históricas como: conducta que en su país fue conductista inicialmente; cognición y desarrollo basados en las teorías de desarrollo educativo; e historia y cultura que contiene la historia personal de quien aprende.  También, dentro de esos referentes históricos existen la aplicación y contextualización: sistemas educativos que son importantes conocerlos; la familia como institución social importante; y la vida cotidiana porque de ella se aprende.
Por otra parte, la presentación mostró como segundo tema principal los debates actuales de la psicología educativa.  Uno de éstos está basado en la teoría y la práctica.  El autor planteó la relación que existe entre la formación universitaria versus la realidad del mundo laboral; la creatividad laboral del profesional; y lo que se les pide a los psicólogos educativos realizar, que el autor describe como “mago sin magia”.  Indicó además que, otro de los debates actuales se desarrolla en el mundo escolar ya que se visualiza un entorno más allá del ámbito educativo.  Especificó que, en las escuelas existen juventudes creándose a sí mismos, hay desigualdad socio-educativo y un deseo de algunos de dividir la psicología escolar de la psicología educativa.  Además, describió dentro de los debates de la actualidad, los principales problemas de la educación en Colombia:  falta de motivación para aprender; la convivencia en la escuela por el ambiente hostil que en muchos casos existe; y la falta de integración del psicólogo educativo en la formación del currículo.
Hernández (2012) concluyó con el tema del futuro cercano.  Destacó que las políticas educativas que se establecen en la actualidad por el gobierno afectan la práctica de todos los profesionales de la educación.  Cabe señalar, que es importante la participación de los psicólogos educativos en las reformas educativas y definir el rol de los orientadores escolares.  En adición, el autor destacó en un futuro cercano la necesidad de la psicología, la educación y tic`s para cambiar procesos y promover transformaciones.  Por ello, recalcó en la importancia de entender que hay nuevos procesos de educar a través de instrumentos y que existen modelos teóricos de comprensión.  Por último, concluyó que existen otros escenarios educativos tales como: hogares, centros hospitalarios y organizaciones empresariales.
El video pretende demostrar la importancia de la psicología educativa en el proceso enseñanza-aprendizaje.  Además, plantea la evolución de la misma desde sus inicios hasta el presente y cómo ha sido influenciada.  Establece el autor de la presentación, cuáles son las diversas opiniones de los psicólogos educativos sobre múltiples escenarios y temas.  De igual manera, en el video conferencia, se presenta el futuro de la psicología educativa desde los distintos escenarios: rol del estado; reformas educativas; las funciones de los orientadores escolares; y los distintos escenarios que tienen una función educativa.  Sin embargo, el autor mantuvo la objetividad en cada planteamiento a pesar de tener opiniones propias sobre los asuntos.
Por otra parte, el video muestra evidencia de cómo la psicología educativa estudia, evalúa, discute y analiza la educación de un país (Colombia).  Esto ha permitido que en la actualidad se estén construyendo nuevas teorías de aprendizaje basadas en la realidad y contexto histórico del presente.  En ese sentido, es necesario e importante entender hacia dónde se dirige  la educación de un país.  El rol de todo gobierno destacado en la presentación, es ser un ente facilitador de una educación sin desigualdad social y atender las reformas educativas con inclusión de todos los profesionales de la educación.  Más aún, recalcó que cada país debe exigirse una educación de calidad para tener progreso y desarrollo. Cada profesional que esté involucrado en un sistema educativo deberá entender el sentido de transformación que necesita dicho sistema para que el proceso enseñanza-aprendizaje sea exitoso.
La educación es un proceso social e involucra interacción con diferentes personas en situaciones diversas. Prácticamente todo lo que aprendemos es resultado del proceso de interacción social, no solamente en la escuela, sino también en la familia, en la iglesia, en los grupos de amistad y en la comunidad en general.  No se educa en el aislamiento.  Se comienza el proceso educativo cuando el niño inicia la interacción con otros y se continúa a través de toda la vida. La sociedad concede máxima importancia a la educación. La escuela, como principal institución de enseñanza fue creada por la sociedad para realizar funciones que no se podían atender adecuadamente. La escuela, no puede realizar su función independiente del conjunto de instituciones sociales.  La educación es una gran empresa, en la cual participa toda la sociedad.  En ese sentido, Pérez (2010) define la sociología como el estudio científico de la vida grupal de los seres humanos.  De igual manera, la sociología educativa es definida en la presentación Fundamentos Psicosociales de la Educación, como una disciplina que utiliza los conceptos, modelos y teorías de la sociología para entender la educación en su dimensión social.  Como ciencia, la sociología posee factores que la hacen útil para la educación:  comprende la sociedad claramente; entiende la estructura social de la que se forma parte; conoce las instituciones sociales; conoce el sistema democrático de vida; comprende la conducta humana desde la parte científica y objetivamente; ayuda el conocerse a sí mismo.  Igualmente, aplica principios como:  desarrollo del niño a través de la socialización; procesos de aprendizaje reconociendo las diferencias de los ambientes socioculturales; comunidad como parte indispensable en cualquier proyecto educativo; y cambio social como uno continuo al que hay que adaptarse.
La psicología educativa es una rama de la psicología cuyo objeto de estudio son las formas en las que se produce el aprendizaje humano dentro de los centros educativos. De esta forma, la psicología educativa estudia cómo aprenden los estudiantes y en qué forma se desarrollan.  Cabe destacar que la psicología educativa aporta soluciones para el desarrollo de los planes de estudios, la gestión educativa, los modelos educativos y las ciencias cognoscitivas en general.  Santrock (2006) define la psicología educativa como la rama de la psicología que se especializa en el estudio de la enseñanza y el aprendizaje en el ámbito educativo.  Por tal motivo, la psicología educativa se desarrolla ante la necesidad de: las exigencias de mejorar la práctica educativa; y diseñar explicaciones e intervenciones útiles a la misma considerando los conocimientos producidos por la investigación científica en psicología y en la educación.  Asimismo, se le reconocen tres dimensiones: dimensión explicativa para atender la construcción de modelos y teorías; dimensión tecnológica para comprender el diseño de situaciones educativas; y la dimensión técnica o práctica para la solución de problemas surgidos en un escenario educativo.
Debido a la diversidad existente entre los alumnos, medios educativos y terrenos de estudio, no se ha formulado aún ninguna teoría global aplicable al conjunto de la psicología educativa. Por el contrario, los psicólogos trabajan en teorías sobre fenómenos concretos del aprendizaje, la motivación, el desarrollo y la enseñanza.  Woolfolk (2011) indicó que Freud y Erickson son los exponentes de la teoría psicosocial que describen la relación entre las necesidades emocionales del individuo y el entorno social.  Por su parte, la teoría conductista de Skinner, Pavlov, Watson y Thorndike analiza los antecedentes y las consecuencias de la conducta.  La teoría del procesamiento de información describe cómo las personas incorporan, almacenan y hacen uso de la información según sus exponentes Piaget, Brunner, Ausubel, Dewey y Gardner.  De igual manera, Bandura como exponente de la teoría del aprendizaje social explica cómo las personas aprenden en un contexto social al observar e imitar modelos, lo cual contribuye activamente al aprendizaje.  Por otra parte, la teoría contextual hace énfasis en el impacto del contexto social, histórico y cultural según sus exponentes Vygostsky y Bronfenbrenner.
El exponente está de acuerdo con los planteamientos observados en el video conferencia.  Los aportes de la psicología educativa son numerosos en el campo de la pedagogía. Su aporte en el ámbito de los métodos de enseñanza ayuda a una mejor clasificación de las diferentes estrategias de enseñanza-aprendizaje.  También, es una pieza fundamental en el desarrollo funcional de la institución educativa, ya que forma un punto de equilibrio entre el personal docente y el estudiantado.  Es de suma importancia que los maestros entiendan que no existe un método de enseñanza superior a otros.  En este aspecto, el autor considera que el mejor método es el logro de un aprendizaje significativo y duradero basado en los objetivos generales.
Asimismo, mediante el estudio de la psicología educativa surge el origen de las potenciales, el desarrollo y la conducta de cada ser humano.  De esta forma, se logra conocer los factores que han intervenido o que intervienen, beneficiosa o perjudicialmente en la ejecución de las destrezas y habilidades.  Por lo tanto, es necesario enfatizar en el planteamiento de Príncipe (2004), quien indicó que la relevancia de los conocimientos psicológicos y su aplicación en la educación, es algo por lo que los actuales y futuros educadores deben siempre propugnar para una más sólida formación y el éxito en el terreno educativo.



Referencias
Hernández, O.G. (2012, 17 de octubre). Enfoques y perspectivas de la psicología de la 
educación [Archivo de video].  Recuperado de http://www.youtube.com/watch?v=LbRkGp8Z2sE
Pérez, J. (2010).  Sociología deportiva.  [Mensaje en un blog].  Recuperado de 
        http://sociologiadeportiva.blogspot.es/i2010-06/            
Príncipe, A. (2004). Importancia de la psicología educativa en la formación del profesional
de la educación. Revista de Investigación Educativa. 8(14), 77-79.
Santrock, J. W. (2006).  Psicología de la educación.  México:  McGraw Hill    
       Interamericana.
Woolfolk, A. (2011). Psicología educativa. (10 ed.). México: Prentice Hall.


lunes, 15 de diciembre de 2014

La importancia de las comunidades de aprendizaje

Por  Heriberto Rodríguez Adorno


El crecimiento y aprendizaje es un tema que ha estado presente en la agenda de las organizaciones.  Se dice que las organizaciones inteligentes son las que aprenden de su entorno interno, externo y del conocimiento como parte del capital organizacional.  Las instituciones y organizaciones han adoptado ciertos conceptos por cuatro principales causas:  la competencia entre organizaciones; entendimiento que el conocimiento se puede extraer de la práctica y de otras organizaciones e individuos; evitar cometer los mismos errores; esfuerzo por fortalecerse a sí mismos en el menor tiempo posible y menor costo; y mayor acceso a facilidades tecnológicas.  Senge (2000) plantea que una organización que aprende es aquella donde las personas continuamente están descubriendo cómo pueden crear su realidad y a la vez cómo pueden cambiarla.
Ramón Tirado Morueta y Juan Martínez Garrido en el artículo “Creando comunidades virtuales de aprendizaje: análisis del progreso de las interacciones”, plantearon un problema de investigación basado en la carencia de interacción y cooperación en las comunidades de aprendizaje.  Para este estudio de investigación, los autores utilizaron y analizaron el proyecto teleformativo DROG@, en el que estudiantes de España y Portugal se organizan en pequeños grupos de aprendizaje para formarse como mediadores en la prevención del consumo de drogas.  En la revisión de literatura identificaron rasgos que ayudan a definir las comunidades de aprendizaje: sentimiento de comunidad; expectativas comunes de aprendizaje; condiciones de apoyo y confianza; cooperación e interacción; participación respetuosa; discurso progresivo a través de la construcción de conocimiento; y apropiación mutua.  Asimismo, el estudio incluyó como objetivos:  analizar el progreso de las interacciones producidas en los grupos de aprendizaje constituidos para identificar los que han llegado a constituirse como comunidades de aprendizaje; identificar diferentes modelos de progreso de las interacciones a lo largo del progreso en constituirse en comunidades de aprendizaje; encontrar indicios asociados al sentimiento de comunidad de aprendizaje; analizar y caracterizar el factor ¨presencia social¨ en la creación de las comunidades de aprendizaje; y aportar un modelo de observación directa para el análisis de los procesos de creación de comunidades de aprendizaje a través de la red de Internet. 
Desde la perspectiva metodológica, la investigación es de naturaleza cualitativa y finalidad exploratoria y descriptiva.  La muestra es una selección de grupos creados en el proyecto DROG@ y como único instrumento se realizó el análisis de contenido de la participación registrado en los foros creados para cada grupo en la plataforma.  El análisis y discusión de los resultados del estudio, los autores, lo dividieron en cinco modelos: crecimiento agudo final, crecimiento discreto y progresivo; estable con compensación afectiva; desarrollo irregular con predominio afectivo; y decrecimiento progresivo. 
Por su parte, Campos (2013) en el video “Introducción a las comunidades de aprendizaje”, expresó que el docente pasa a formar parte de la comunidad de aprendizaje.  Indicó que el mismo aprende y colabora con los estudiantes y pasa de ser autor de conocimiento que publica y aporta a la comunidad colectiva.  También, expresó que las comunidades de aprendizaje permiten y alientan el manejo de información, la comunicación, la creatividad y la colaboración entre sus miembros.  Asimismo, fomenta la responsabilidad de que todos aporten al aprendizaje colectivo y propicia el respeto a las deficiencias.
También, se desprende de los materiales didácticos que una comunidad de aprendizaje es un grupo de personas que se encuentran en un mismo entorno, ya sea virtual o presencial, y que tiene un interés común de aprendizaje.  Esto se basa en la confianza y el reconocimiento de la diversidad y la disposición para compartir experiencias y conocimientos.  En las comunidades de aprendizaje el énfasis está concentrado en el proceso de aprendizaje del alumno mediante la colaboración entre sus miembros.  En ese sentido, el docente desempeña un rol facilitador de la construcción del conocimiento del alumno.  Ciertamente, el exponente indica que, una comunidad de aprendizaje es una comunidad hermana organizada que construye y se involucra en un proyecto educativo y cultural propio para educarse a sí misma.
Por otra parte, crear una comunidad de aprendizaje requiere de un líder educativo capaz.   La institución debe contar con un apoyo y un liderazgo compartido entre sus componentes.  Es necesario partir de un propósito o misión compartida y posee una clara y firme visión educativa compartida.  En ese aspecto, el líder debe propiciar un ambiente donde los docentes puedan aprender juntos y crecer de forma continua.  Leitwood (2004) plantea las prácticas básicas de liderazgo:  fijar una visión; generar significados compartidos; crear altas expectativas de desempeño; monitorear el desempeño de la organización; comunicar; y construir relaciones.  Ciertamente, el rol del líder educativo es asegurar que la institución sea un ambiente de aprendizaje continuo, tanto para el personal como para los alumnos. 
Igualmente, el rol del educador se encamina hacia el liderazgo activo.  Su función, en una comunidad de aprendizaje, ya no es la de transmitir conocimientos y tampoco ser el jefe o grupo.  El educador debe ser un líder que propicie la actividad de los individuos y grupos que impacta.  Debe provocar la participación de sus educandos.  Por consiguiente, debe actuar primero como persona y después como el experto en materia que enseña.  Además, el educador debe promover en el alumno el crecimiento personal y enfatizar en la facilitación del aprendizaje antes que la transmisión de información.  En síntesis, el verdadero experto será el que guía, el que mantiene buena interacción más que un experto en contenido.
“Comunidades de Aprendizaje” es un proyecto de transformación de centros educativos dirigido a la superación del fracaso escolar y la eliminación de conflictos.  El planteamiento pedagógico de una comunidad de aprendizaje es la posibilidad de favorecer el cambio social y disminuir las desigualdades. El aprendizaje se entiende como dialógico y transformador de la escuela y su entorno.  Senge (2000) plantea que una organización que aprende es aquella donde las personas continuamente están descubriendo cómo pueden crear su realidad y a la vez cómo pueden cambiarla.  El entorno de trabajo es uno de los factores que determinan los procesos organizativos, administrativos, innovación y cambio en una institución educativa.  Las organizaciones han evolucionado pasando por varias transformaciones: burocrática (1900); basada en desempeño (1950); e inteligente (2000). 
Más aún, la “Organización Inteligente” que plantea Senge (2000) aprende a través de personas que aprenden.  El aprendizaje individual no garantiza que ocurra el aprendizaje organizacional, pero no hay aprendizaje organizacional sin aprendizaje individual.  Del mismo modo, Senge (1990) enfatiza que existen cinco disciplinas en las organizaciones que aprenden: pensamiento sistemático, dominio personal, modelos mentales, construcción de una visión compartida y aprendizaje en equipo.  Algunas características que se pueden destacar de éstas organizaciones son:   valores compartidos; sólido y patente respaldo de la alta administración; existencia de mecanismos y estructuras de apoyo; aprenden de sus experiencias; buscan el mejoramiento continuo; reconocen el conocimiento del personal más cercano a los procesos básicos y la importancia de interactuar con ellos continuamente para activar ese conocimiento; valoran y cultivan el espíritu de trabajo en equipo.  Además, se invierten recursos para promover el aprendizaje en todos los niveles; se delega autoridad en el personal para que resuelvan problemas y busquen mejores maneras de hacer su trabajo; se enfatiza en el desempeño de la organización, tanto a corto como a largo plazo; la gente no le teme a equivocarse; y sus líderes comprenden que uno de sus roles básicos es el facilitar los procesos de aprendizaje de los individuos y los equipos.
Para desarrollar una organización que aprende, toda la institución debe ser un centro de aprendizaje, en donde realmente el personal deje la descripción de sus puestos y aprenda a ver la empresa desde su totalidad y desde su punto de acción. Al igual que en los deportes, cada jugada puede tener éxito o fallar, pero de cada una se debe aprender a mejorar o a cambiar e innovarla.  Un factor que puede provocar el fracaso de formar una comunidad de aprendizaje puede ser la falta de motivación y formación del educador.  Si éste no se convierte en el facilitador del conocimiento, el estudiante no creará su aprendizaje y el propio educador tampoco aprenderá.  Además, se puede identificar como una controversia en las comunidades de aprendizaje la falta de conocimiento de los objetivos que se pretenden lograr.  Si los miembros de la organización desconocen hacia dónde se dirige la misma, el camino al fracaso será seguro.  El líder educativo debe tener presente que todos los componentes de la institución deben conocer las aspiraciones de ésta.
El administrador de una institución educativa que funcione como una comunidad de aprendizaje es responsable de atender las necesidades de todos los estudiantes. Para que todo niño tenga la oportunidad de ser exitoso, los líderes educativos deben integrar esfuerzos y reestructurar las escuelas para que respondan a las necesidades de los estudiantes y crear un ambiente que conduzca al aprendizaje. Por tal razón, el reto mayor del líder educativo en una comunidad de aprendizaje es el de construir un ambiente inclusivo.  Todo participante debe tener la oportunidad de ser exitoso.  En la medida en que éstos disfruten el proceso de aprender, mayores serán las probabilidades de que obtenga los conocimientos que desea.  Con esta premisa en mente, la institución educativa es responsable de proveer experiencias significativas y retantes para todos los participantes, independientemente del nivel de escolaridad en que se encuentren. Los líderes educativos deben integrar esfuerzos con el propósito de reestructurar sus organizaciones para que respondan a las necesidades de desarrollo de sus educandos.  La meta de esta reestructuración debe ser el aumento en los logros educativos y la creación de un ambiente que conduzca al aprendizaje y que prepare al estudiante para el empleo, la formación familiar y otras responsabilidades de los adultos.  Para crear este tipo de ambiente hay que hacer cambios en la manera de administrar las instituciones, ajustes en el currículo para atender las diferencias individuales, modificar los roles profesionales de los educadores y revisar las estrategias para evaluar los logros.
La creación de una comunidad de aprendizaje real e inclusiva requiere tiempo y esfuerzo. El administrador deberá propiciar interacción entre estudiantes, personal docente y no docente y los miembros de la comunidad, ya que éstos son esenciales para el logro de un balance entre la oferta de la institución educativa y las demandas de los educandos.  El líder educativo es responsable de fomentar la comunicación, la colaboración y la cooperación como parte del proceso de enseñanza aprendizaje para lograr el ambiente inclusivo esperado.




 Referencias
  • Campos, Y. (2013). Introducción a las comunidades de aprendizaje.  Casa Abierta al Tiempo.

            México: UNAM.  Recuperado de http://www.youtube.com/watch?v=yddk192oYps
  • Owens, R. & Valesky, T. (2010).  Organizational Behavior in Education:  Leadership and

         School Reform. (10ed.).  Prentice Hall.
  • Senge, Peter M. (2014).  La quinta disciplina:  Escuelas que aprenden.  Bogotá:  Editorial

Norma.
  • Senge, Peter M. (1990).  La quinta disciplina.  El arte y la práctica de la organización abierta al aprendizaje.  Argentina:  Granica.

  • Tirado, R. & Méndez, J. M. (2010). Creando comunidades virtuales de aprendizaje: Análisis del  

progreso de las interacciones. Revista de Educación. 353.  pp. 297-328. Recuperado de  http://dialnet.unirioja.es
  • Velázquez, F. (2008).  Conducta organizacional en instituciones educativas:  un enfoque

           distinto.  Puerto Rico:  BiblioGráficas

Las reforma educativa: fracaso o salvación de un país

Por Heriberto Rodríguez Adorno


Dentro del estudio de lo educativo, las reformas de la educación constituyen un tema complejo, polémico y amplio.  Esto debido a los efectos que generan en las sociedades y países donde se producen.  Sin embargo, permite indagar las razones por las cuales tales reformas generan cambios sustanciales en los sistemas escolares donde se aplican.  Abordar este tema amerita tener una visión integral en torno a las razones, objetivos, aplicación y resultados generados por las reformas educativas.
La tesis An Analysis of Conditions for the Implementation of an Educational Reform Program:  The Exemplary Schools Project de Juan Feliciano Valera sugiere alternativas para implantar reformas.  Establece que toda reforma educativa en Puerto Rico se afectará por las distintas condiciones relacionadas con el proceso de implantación.  Entre ellas el entorno ambiental, lo político, los protagonistas (grupos) que desempeñan diferentes roles en el proceso administrativo de establecer planes de acción.  Además, Feliciano expresa como punto principal que en un sistema altamente centralizado para implantar una reforma educativa se debe definir las condiciones históricas, políticas, sociales y organizativas.
El argumento que se desea demostrar en la tesis es que las reformas educativas tienen que realizarse tomando como referencia la realidad política y social que envuelve el entorno escolar.  Además, existe una historia que debe tomarse en cuenta y cómo está organizado el sistema que se pretende reformar.  Tratar el tema de las reformas educativas significa tener una visión integral en torno a las razones, objetivos, aplicación y resultados generados por éstas dentro de los sistemas escolares en donde se ejecutan.  Dichas reformas están siempre en la agenda política del país.  Nadie niega la importancia de la educación como metas de desarrollo y progreso social.
Por su parte, el Dr. Rafael Cartagena, en la presentación La Reforma Educativa y sus Procesos expresan que la tarea de reformar la educación de un país puede originarse en cualquier sector de la población.  Como ejemplo de esto, la reforma de Córdoba de 1917, surgió de un grupo de universitarios.  Esto significa que en un proceso de reforma educativa la unidad de cada sector de la población es importante a través de la aportación que cada uno puede brindar.  Para el doctor Cartagena, las reformas educativas fracasan por diversas razones:  intereses encontrados; distintos grupos tienen distintas visiones de mundo, que no logran trascender; falta de participación de los niveles más cercanos a la tarea; y falta de participación de los niveles más cercanos a la implantación de la tarea en los planes y de los gestores de los planes en la implantación.
Asimismo, el doctor Cartagena esboza áreas importantes que deben incluirse en la reforma educativa.  En primer lugar establece que el maestro es pilar inspirador de la reforma; y el estudiante como objetivo y como sujeto de la misma a través de sus necesidades y su rol.  Además, el currículo y los cambios que necesita deben estar presentes en toda reforma y la educación superior (licencia y acreditación).  Se debe observar la interrelación de sistemas de educación públicos y privados.  Otro aspecto a considerarse es la estructuración preuniversitaria y universitaria.  Por último, velar por las implicaciones financieras de la reforma educativa y el diseño de instrumentos y/o asignación de recursos para la implantación.
Por otra parte, en todo proceso de reforma educativa se debe considerar el ambiente para la implantación.  Para el doctor Cartagena, existen circunstancias remotas y próximas que se incluyen en dicho proceso.  En las circunstancias remotas se analiza el desarrollo socioeconómico del país a través de su historia, trayectoria y resultado, sus consecuencias pasadas y proyecciones económicas futuras.  Así también se deben examinar los issues y los problemas que tiene el sistema educativo y el lenguaje que se va a utilizar en la presentación de la reforma educativa deber ser cónsono a los valores nacionales en el momento dado.  Además, es importante considerar el efecto paternalista en las organizaciones que concentra el poder en altas jerarquías.
Asimismo, otra circunstancia que se debe considerar en el medio ambiente son las condiciones próximas.  Se deben considerar número de escuelas, condiciones académicas de éstas, recursos humanos, recursos físicos y condiciones sociales.  Es importante considerar el trasfondo socioeconómico de las comunidades y analizar el “clima” para el cambio.  También, hay que examinar el apoyo o la oposición que grupos o interés particulares pudieron tener con relación a una reforma educativa.  Y se debe calibrar hasta donde el programa propuesto de reforma se adapta a cualquier diferencia de naturaleza geográfica que hubiese dentro del país.
Para el Dr.  Cartagena, una reforma educativa no se puede implantar sin apoyo político.  Ese apoyo, debe ser amplio para derrotar la oposición.  Además, es importante determinar quién participa en el proceso de reformar y se debe promover la participación de las figuras principales de la comunidad.  También, se necesita el trabajo de diferentes grupos:  los de control, supervisión, interdependencia, intercambio, competencia, o de oposición.  Existen dos grandes grupos:  los actores de gobierno (Gobernador, legisladores, administradores del Departamento de Educación, asesores, etc.); y los externos al gobierno (partidos políticos, asociaciones de los maestros, universidades, padres, municipios, medios de comunicación, etc.).  Asimismo, en la capacidad administrativa de una organización es necesario considerar cuatro variables administrativas para implantar una reforma educativa.  La primera es examinar la relación entre las diversas unidades para verificar si la misma está marcada por la cooperación o la competencia.  La segunda variable que define el Dr.  Cartagena es la disposición de los implantadores.  La tercera es la disposición general y como cuarta establece la capacidad de los implantadores.  En resumen, todos deben asumir responsabilidad en el cambio y reforma educativa.
Por otro lado, las controversias son parte del proceso de reformar un sistema educativo.  En Puerto Rico, la división político-partidista afecta el proceso de reforma porque se convierte en una competencia electoral que influye en el aumento de oposición para realizar los cambios educativos.  Otra controversia que se puede identificar es la falta de consenso que existe entre los distintos grupos que deben formar parte del proceso.  En ese sentido, el cambio que trae una reforma educativa puede verse afectado negativamente.
Para que ese cambio planificado, que trae una reforma educativa, se convierta en uno verdadero para el Departamento de Educación se tiene que seguir un proceso sistemático.  Según Lewin (1939) este se compone de tres etapas fundamentales:  descongelar que consiste en lograr que los miembros de la organización identifiquen la necesidad de cambiar;  cambiar donde se adoptan los valores, actitudes y conductas nuevas que van a ser dirigidas por un agente de cambio;  y recongelar  para garantizar que el nuevo patrón que se produjo en el paso anterior se mantenga, se refuerza constantemente y se apoya el proceso de implantación para que no se elimine el cambio producido.  Este proceso se tiene que completar para asegurarnos que el cambio se produzca de la manera adecuada para que sus resultados sean positivos y con implicaciones a largo plazo.
El planteamiento del Dr.  Cartagena es correcto.  Esta generación confronta nuevos desafíos que retan nuestra creatividad e invitan una reflexión profunda sobre las alternativas para restaurar las bases de un desarrollo dinámico y sustentable. Para hacer frente a esta nueva coyuntura, todo país necesita repensar su sistema educativo a todos los niveles. Urge un sistema libre de banderías políticas, tenga por norte las necesidades reales de nuestros educandos y que valore la labor docente en función de su verdadera aportación a nuestro desarrollo social, económico y cultural.  La escuela es responsable de auspiciar las experiencias educativas necesarias para que los estudiantes puedan conocer y adquirir la esencia de sus antepasados, desarrollar nuevas formas para adaptarse e interpretar la realidad y afinar la habilidad para desarrollar nuevos conocimientos. Aunque ésta es un reflejo de la sociedad también es el vehículo que ha creado la sociedad para socializar a los jóvenes e inducirles a transformarse.  El cambio social debe ser planificado, controlado y dirigido de forma coherente y consciente.  Este debe ser apoyado por un sistema educativo compatible con las modificaciones que sufre la sociedad.  La escuela debe modificarse para así satisfacer las necesidades que se generan continuamente en la sociedad.  Para lograr esto debe tener el conocimiento de las necesidades cambiantes de la sociedad, tales como las sociales, las públicas y las individuales que debe satisfacer si quiere ser aprobada y mantenida por la sociedad.



 Referencias
  • Owens, R. & Valesky, T. (2010).  Organizational Behavior in Education:  Leadership and

         School Reform. (10ed.).  Prentice Hall.
  • Slavin R. (2010). Evidence-based reform in education. Revista Iberoamericana de

  • Taveras, A. (2014). Las reformas educativas en Providence. Univisión Noticias.  

  • Velázquez, F. (2008).  Conducta organizacional en instituciones educativas:  un enfoque

distinto.  Puerto Rico:  BiblioGráficas.