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martes, 27 de febrero de 2018

Tendencias y Problemáticas en la Gestión de la Interacción en el Aprendizaje a Distancia

Por:  Heriberto Rodríguez Adorno

Introducción
La educación a distancia (EaD) se ha proliferado aceleradamente en los últimos años con innovadoras perspectivas pedagógicas contribuyendo al desarrollo y formación del ser humano.  Este crecimiento se ha ampliado en diversas áreas debido al auge en las nuevas tecnologías de información y comunicación y promueve nuevos paradigmas educativos tomando como base la innovación en la enseñanza y el aprendizaje.  De hecho, la EaD considera necesario construir verdaderas comunidades de aprendizaje virtuales que contribuyan a garantizar una educación de calidad.  Según Unceta (2008), los escenarios educativos deben aspirar a desarrollar un proceso educacional congruente con el entorno social que contribuya a una verdadera transmisión de conocimientos y valores sociales.  Por ende, los programas a distancia deben enmarcarse en canalizar las necesidades de un alumnado que presenta diferentes realidades en torno a su accesibilidad, tiempo y espacio.  Ante esa realidad, Simonson, Smaldino, Albright y Zvacek en Vela, Ahumada y Guerrero (2015) definen la educación a distancia como “una educación formal orientada por una institución en la que el grupo de estudiantes se encuentran distantes y mediante un sistema de comunicación interactivo, se relacionan estudiantes, profesores y recursos educativos” (p. 118).
            La EaD depende, en gran medida, de un proceso efectivo de interacción entre distintos componentes y actores educativos.  En este aspecto, Barberá et al. en Berridi, Martínez y García (2015) plantean que el proceso de interacción es el conjunto de reacciones interconectadas entre todos los elementos o personas que forman parte del proceso educativo dirigido a desarrollar el aprendizaje.  Por lo cual, la interacción es un elemento fundamental y es indispensable investigar, entender y conceptualizar los diferentes procesos que se desarrollan para todo programa a distancia.  Además, Friesen y Kuskis (2013) consideran importante evaluar las concepciones respecto a la relación que debe existir entre el estudiante y todos los diversos procesos educacionales que se pueden establecer a través de la EaD.  Por lo tanto, este trabajo se desarrolla a través de una revisión de literatura sobre las tendencias y problemáticas en la gestión de la interacción en el aprendizaje a distancia.  También, se presentará algunas perspectivas de interacción en la EaD.  Finalmente, el exponente planteará las conclusiones y recomendaciones sobre el proceso de interacción en el aprendizaje a distancia.
Interacción entre Estudiante-Docente
            El aula virtual proporciona oportunidades de aprendizaje diversas e interactivas para los estudiantes.  Contrario al proceso de enseñanza tradicional, en la EaD el docente no es un transmisor único de información.  Actualmente, ante la difusión de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), se hace asequible los recursos educativos en bienestar del proceso de enseñanza y aprendizaje entre el estudiante y el docente.  Por consiguiente, el rol del instructor en la EaD cobra notable relevancia en la interacción con el alumno.  De igual manera, es necesario que el estudiante identifique sus necesidades particulares para ajustar su proceso de aprendizaje.  De acuerdo a la investigación realizada por Berridi, Martínez y García (2015) la interacción alumno-docente se caracteriza por servir de dirección y orientación en el proceso de aprendizaje.
            Los programas a distancia promueven que el estudiante desarrolle una autonomía en el proceso de aprendizaje.  En ese sentido, el rol del docente debe ir dirigido a facilitar que el alumno aprenda y lleve a cabo un pensamiento crítico-reflexivo sobre el contenido que represente aspectos fundamentales para desenvolverse en su entorno social (Abarca, 2014).  Asimismo, es necesario conocer y entender los elementos que deben permear en la relación docente-alumno para garantizar un proceso educacional exitoso.  Sobre el particular, Holmberg en Abarca (2014) propone varios postulados que puntualizan la importancia de desarrollar la interacción docente-estudiante:  1) la relación entre estos dos componentes crea una motivación que se refleja en el aprendizaje; 2) el aprendizaje a distancia se puede beneficiar a través de la retroalimentación del instructor; 3) la relación interpersonal entre alumno-profesor crea una atmósfera efectiva para el aprendizaje; y 4) la importancia de entablar una planificación y organización eficaz para que el proceso de enseñanza sea efectivo.  Además, la interacción entre estos dos actores educativos evoluciona en la medida que el instructor presente características esenciales que propendan una mejor relación educativa.  De acuerdo con Abarca (2014), el docente en la EaD debe desarrollar unas cualidades necesarias tales como:  a) capacidad de respetar al alumno; b) aceptar el alumno; c) ser honrado y auténtico; y d) capacidad de ser empático con el estudiante.
            Por otra parte, Zambrano, Medina y García (2010) establecen que para sostener una interacción en la EaD es necesario que los docentes y alumnos presenten distintas competencias.  Desde la perspectiva de los autores, los docentes deben ostentar cinco cualidades que contribuyan a lograr una relación docente-alumno adecuada:  1) el conocimiento del modelo educativo para comprender la metodología que se utiliza en el proceso de enseñanza y así fomentar la confianza de los alumnos; 2) las habilidades técnicas que permitan manejar adecuadamente las diferentes herramientas tecnológicas para potencial el aprendizaje; 3) la habilidad de comunicarse en línea promoviendo un ambiente de cortesía, respeto y manejo adecuado de tiempo; 4) la experiencia con el currículo que le permita presentar el contenido adecuadamente; y 5) ser un facilitador del aprendizaje virtual a través de la capacidad de adaptarse a distintos escenarios educativos.
Interacción Estudiante-Estudiante
            La interacción de los alumnos es fundamental en los programas a distancia.  El trabajo colaborativo, la percepción que tiene el estudiante de esta estrategia y su actitud ante la utilización de herramientas tecnológicas son aspectos fundamentales en la relación entre alumnos (Cabero, Marín y Sevilla, 2014).  En esa dirección, Zambrano, Medina y García (2010) plantean que una buena interacción entre estudiantes puede darse a través de la creación de comunidades de conocimientos, la integración de equipos interdisciplinarios y la participación activa de proyectos colaborativos.  De igual manera, Gillobón y Contijoch (2005) exponen que una verdadera interacción de los alumnos debe darse a través de un trabajo educativo personal y de colaboración con otros estudiantes. 
            La relación entre estudiantes de programas a distancia es matizada por diferentes factores que inciden dramáticamente en el proceso de aprendizaje.  Es necesario comprender que los alumnos, en el aprendizaje en línea, forman grupos heterogéneos que sostienen diversos intereses, experiencias y motivaciones implicando la obtención de una comunicación capaz de garantizar un aprendizaje eficaz (Moreno y Cárdenas, 2012).  Cónsono con este postulado, Pérez (2009) ha planteado que la EaD fortalece el proceso de aprendizaje a través del establecimiento de relaciones entre los actores educacionales (alumnos y docentes).  Desde el punto de vista de la autora, en la EaD es indispensable afianzar y definir el proceso de interacción entre los alumnos durante el proceso educativo.
            Un estudio realizado por Hermosillo y Zavala (2016) refleja que la interacción entre estudiantes es limitada debido a la constante intervención del docente durante las actividades sincrónicas.  Asimismo, los autores plantean que, en las tareas asincrónicas realizadas para propósitos de su investigación, la interacción estudiante-estudiante es limitada aun cuando el trabajo es catalogado como colaborativo.  En esa dirección, Obis (2014) plantea la necesidad existente de innovar en el proceso de enseñanza con estrategias que profundicen el aprendizaje del alumno a través de la relación entre todos los actores educativos.  Su investigación revela que el trabajo colaborativo entre alumnos conduce a un aprendizaje efectivo.
Interacción Estudiante-Contenido
            La efectividad del aprendizaje en la EaD está estrechamente vinculada a la pertenencia del contenido que se quiere enseñar para el alumno.  En ese sentido, Oyeleke, Olugbenga, Oluwayemi y Sunday (2015) puntualizan que el diseño del contenido de un programa virtual debe estar dirigido a la necesidad que presenta el estudiante.  Además, establecen que las plataformas digitales denominadas “Learning Management System” (LMS), permiten llevar a cabo el proceso de enseñanza y aprendizaje de manera efectiva siempre y cuando sean de fácil utilidad y atractivas en su diseño.  Por consiguiente, la interacción del estudiante con el contenido es fundamental para garantizar un quehacer educativo exitoso en un programa a distancia.
            Desde la perspectiva de Nasta (s. f.), la interacción alumno-contenido se relaciona con el diseño instruccional, los objetivos del proceso de aprendizaje y los contenidos abiertos.  La autora plantea que la interacción debe dirigirse a varios aspectos determinantes para el proceso de enseñanza:  1) aprendizaje significativo que considere las experiencias previas del estudiante; 2) aprendizaje personal que atienda las necesidades del alumno; 3) aprendizaje contextual para cumplir con los objetivos del curso o programa a distancia; y 4) aprendizaje integral enfocado en las competencias cognitivas (actitudes, valores y conocimientos).  Por su parte, Zapata (2015) puntualiza que la interacción estudiante-contenido es “…la manera como el estudiante interactúa con los contenidos de aprendizaje para procesarlos y aplicarlos desde su experiencia y contexto, y establece un diálogo cognitivo entre sus experiencias y los nuevos aprendizajes”.  (p. 2)  En este aspecto, se hace necesario los elementos de motivación, pertenencia y desarrollo del pensamiento crítico y reflexivo que propendan una relación vinculante del aprendiz con el contenido del curso o programa a distancia (Oyeleke et al., 2015).
            López, Bramati, Rosanigo, Bramati y Torrent (2014) establecen que la interacción alumno-contenido supone una disciplina por parte del aprendiz que le permita adaptar sus capacidades y destrezas de aprender de manera autónoma, colaborativa y cooperativa.  Por ende, es necesario un diseño instruccional atractivo para el alumno que contribuya a lograr una verdadera interacción con el contenido.  En la medida que el diseño instruccional de un programa a distancia propenda cubrir las necesidades del estudiante, la interacción de éste con el contenido será para enriquecer su conocimiento (Cooperberg, s. f.).  Además, el autor enfatiza en la relevancia que cobrará el diseño instruccional en cuanto a la interacción con el contenido aduciendo que el alumno lleve a cabo un proceso efectivo de aprendizaje con los elementos de comprensión, disciplina y transdiciplinario.
Conclusiones y Recomendaciones
            De la revisión de literatura realizada para este trabajo se puede concluir que los programas a distancia requieren de una interacción entre los distintos elementos y aspectos educativos para lograr un aprendizaje eficaz.  La interacción en un programa a distancia debe estar vinculada estrechamente a la concepción y práctica de comunicación asumida por la institución (Vela, Ahumada y Guerrero, 2015).  Los distintos procesos de interacción puntualizan las distintas vertientes existentes que ocurren en el proceso educativo a distancia.  Desde esta perspectiva, es indispensable enfatizar que la interacción docente-alumno permite sostener una relación de aprendizaje a través de un proceso efectivo de dirección y orientación hacia los objetivos del curso o programa.  A su vez, la relación estudiante-estudiante busca ampliar las bases para garantizar un proceso educacional colaborativo motivado por el intercambio de ideas entre pares de manera voluntaria y espontánea.  Finalmente, es necesario concluir que la interacción aprendiz-contenido se cataloga como el elemento fundamental del proceso educativo a distancia utilizando las TIC como herramientas para realizarlo efectivamente.  Desde el punto de vista de Vela, Ahumada y Guerrero (2015), los medios y las herramientas que se utilicen durante el proceso educacional a distancia deben contribuir a facilitar una interacción social que se dirija a un aprendizaje eficaz.
            El proceso de aprendizaje en la EaD depende, en gran medida, del sostenimiento de la relación entre alumnos, docentes y el contenido de los programas.  Como parte de este trabajo, el exponente plantea varias recomendaciones esenciales que buscan afianzar la interacción entre estos componentes.  En primer lugar, es necesario acoger los planteamientos de Oyeleke et. al.  (2015) sobre la importancia de desarrollar contenidos educacionales cónsonos con las necesidades del alumnado.  En la medida que el elemento motivacional esté presente durante el proceso de aprendizaje, el alumno sostendrá una interacción efectiva que contribuirá a su formación y desarrollo cognitivo.  Asimismo, el rol del docente en la EaD ha cambiado de ser un transmisor de información a convertirse en un facilitador del proceso de aprendizaje del alumno a través de la retroalimentación.  Es ineludible que el docente esté inmerso en un continuo proceso de formación que canalice su desarrollo profesional y educativo con nuevas estrategias de enseñanza.  Además, el proceso de aprendizaje continuo en el docente permite el desarrollo de sus capacidades como instructor en los programas a distancia, tales como:  empatía, honradez, permisible a nuevos conocimientos y dominio de las herramientas tecnológicas. 
Referencias
Abarca, Y.  (2014).  La interacción tutor-estudiante en ámbitos de educación a distancia. 
Revista de Lenguas Modernas, 20, 285-294.  Recuperado de https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/rlm/article/download/14984/14247
Berridi, R., Martínez, J.  & García, B.  (2015).  Validación de una escala de interacción en
contextos virtuales de aprendizaje.  Revista electrónica de investigación educativa, 17(1), 116-129.  Recuperado de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S1607-40412015000100008&script=sci_arttext&tlng=en
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sociales y el trabajo en grupo.  Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal, 42(21), 166-172.  Recuperado de http://www.redalyc.org/html/158/15830197018/
Cooperberg, A.  (s.f.).  Las herramientas que facilitan la comunicación y el proceso de
            enseñanza-aprendizaje en los entornos de educación a distancia.  Recuperado de
            http://www.um.es/ead/red/3/cooperberg1.pdf
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Bottom of Form
Friesen, N.  & Kuskis, A.  (2013).  Modes of Interaction.  En Moore, M.  (Ed), Handbook
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interacciones en cursos semipresenciales y a distancia.  Revista de Innovación Educativa, 8(1), 1-12.  Recuperado de Fuente Académica Premier (Accesión Núm.
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Nasta, L.  (s. f.).  Condiciones para una comunicación efectiva y una interacción con
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domingo, 27 de agosto de 2017

Implicaciones Administrativas y Pedagógicas en la Educación a Distancia

Por Heriberto Rodríguez Adorno

Introducción
            El contexto social está inmerso en contantes procesos de cambios que han influenciado dramáticamente la cotidianidad del ser humano.  De hecho, la educación vanguardista requiere de nuevos enfoques, estrategias y métodos que contribuyan a lograr un ser humano capaz de responder asertivamente a ese entorno social.  Cabe destacar que, en la función social educativa radica la responsabilidad de atender con efectividad las necesidades de un alumnado inmerso en un mundo dominado por la globalización.  Los intereses de los alumnos, el ritmo de aprendizaje, los variados estilos, sus diferencias de intereses y motivaciones son elementos que presentan la necesidad de repensar el escenario educativo desde distintos aspectos, tanto organizativo como curriculares (Rodríguez, 2004). 
La educación supone el desarrollo de una cultura receptiva a los cambios sociales y con la voluntad y determinación para optimizar el proceso de enseñanza y aprendizaje.  Los escenarios educativos necesitan el desarrollo de una actividad que sea congruente con el entorno social para que se constituya una verdadera transmisión de conocimientos y valores sociales (Unceta, 2008).  En ese mismo aspecto, los cambios generados por la tecnología han influenciado en el ámbito educativo, generando nuevos enfoques y modelos educacionales.  Por lo cual, la educación a distancia ha ido desarrollándose aceleradamente en las últimas décadas supliendo una necesidad educativa.  Según Simonson, Smaldino, Albright y Zvacek en Schlosser y Simonson (2006), la educación a distancia es un proceso educativo formal que contiene varios aspectos, entre los que se destacan:  el estudiante y el docente están separados físicamente; la comunicación es interactiva; y los medios tecnológicos son utilizados para conectar aprendices, investigadores e instructores.  Sin embargo, el proceso instruccional que se lleva a cabo a través de este enfoque educativo debe reunir distintos elementos que puntualizan una educación de calidad.  En ese sentido, este trabajo contiene un análisis crítico sobre distintos aspectos de la educación a distancia, sus implicaciones para la sociedad contemporánea y los elementos necesarios para garantizar una educación de calidad.  El estudio abarcará aspectos relevantes sobre el crecimiento de la educación a distancia y la formación del docente; la elaboración de programas, desarrollo de contenidos y las implicaciones en la educación a distancia.
Crecimiento de la Educación a Distancia y la Formación del Docente
La proliferación de programas de estudios a distancia en los últimos años refleja el nivel de inmersión que han tenido las tecnologías de información y comunicación en la educación.  Sin embargo, no es menos cierto que, aún la educación tradicional mantiene un arraigo en el contexto social.  En este aspecto, Oyeleke, Olugbenga, Oluwayemi y Sunday (2015) exponen que actualmente se desconoce si el aprendizaje a distancia sustituirá la educación tradicional.  De igual manera, los autores plantean la dificultad de establecer qué modelo educativo (tradicional o a distancia) genera mejores resultados.  Ciertamente, es importante replantearse cuán efectivo pudiera ser cada enfoque, tradicional y a distancia, ante los constantes cambios del contexto social.  Sin dudas, no se debe perder de perspectiva que el alumnado actual supone de nuevas estrategias educativas que suplan su necesidad de aprendizaje.  No obstante, esto no quiere decir que la educación tradicional está imposibilitada de lograr una educación de calidad.  De igual manera, se hace necesario establecer que la educación a distancia pretende utilizar los adelantos tecnológicos para canalizar adecuadamente la necesidad de tiempo, espacio y accesibilidad que pudiera presentar el alumnado actual.
            Además, el artículo de Oyeleke et al. (2015) presenta varios aspectos fundamentales sobre la educación a distancia.  En primera instancia, establece cuán importante son las funciones del docente en este modelo educativo destacando las destrezas tecnológicas, pedagógicas y sociales.  En adición, los autores enfatizan que dichas capacidades del docente en la educación a distancia se convierten en un elemento fundamental que permiten que el alumno lleve a cabo una transición adecuada de la educación tradicional al aprendizaje a distancia.  Por ende, es determinante un proceso continuo de formación del docente para potenciar y maximizar un proceso educativo inclusivo y de calidad.  Cónsono con este planteamiento, Torres (2014) establece que “la capacitación de la facultad que enseña en línea es uno de los aspectos más importantes de cualquier programa a distancia”.  (p. 130)  El docente se convierte en un componente crítico para la calidad del programa o curso a distancia y su impacto hacia la participación del estudiante se refleja en un aprendizaje efectivo, el desempeño eficaz de los objetivos, las calificaciones del curso y la satisfacción del propio alumno (Lorenzetti, 2013).
            Ante los retos que enfrenta el instructor en los programas a distancia, es importante resaltar cuán efectivo debería ser su continua formación dirigida a lograr una calidad educativa.  Sobre el particular, Oyeleke et al. (2015) plantean que es fundamental comprender las teorías de aprendizaje pertinentes y la capacidad de identificar los estilos de aprendizaje de los alumnos para evitar colocar en riesgo la calidad del proceso enseñanza y aprendizaje.  Por consiguiente, el alumnado de la educación a distancia necesita de un facilitador (instructor) que brinde apertura a sus conocimientos, habilidades, necesidades, expectativas, dificultades y la disposición de tiempo (Ballester, 2013).  De igual manera, Jerónimo (2003) establece lo siguiente:
“Se considera que la comprensión de los sucesos individuales y colectivos que participan en los procesos de aprender y enseñar harán posible que el docente y el alumno se constituyan en un sujeto pedagógico activo, que contribuya y participe en los procesos de aprendizaje individual y colectivo”.  (p. 11)
Elaboración de Programas de Educación a Distancia
            Por otra parte, Oyeleke et al. (2015) enfatizan en la importancia de comprender varios aspectos esenciales para todo programa educativo a distancia.  Los autores plantean que la ausencia de una verdadera comprensión de las teorías de aprendizaje pertinentes, la incapacidad para identificar estilos de aprendizaje en los alumnos y los pobres diseños instruccionales limita la calidad del proceso de enseñanza y aprendizaje a distancia.  En esa dirección, puntualizan que el proceso de enseñanza es la interacción entre alumno e instructor, mientras que el aprendizaje es el resultado de esa interacción.  En consecuencia, se hace indispensable entender que la diferencia entre la educación a distancia y el modelo tradicional no es simplemente la manera en que los estudiantes adquieren conceptos, sino que la nueva concepción educativa utiliza las tecnologías de información y comunicación para llevar a cabo un aprendizaje colaborativo con sus pares y el facilitador (Sammons, 2003).
            La elaboración de programas o cursos a distancia requieren de distintos elementos importantes para sostener la calidad educativa.  Por tal motivo, Oyeleke et al. (2015) exponen que el diseño del contenido de un curso a distancia debe estar centrado en el alumno y las plataformas digitales deben ser de fácil utilidad y atractivas en su diseño.  Cónsono con los autores, Vigo, Gómez y Ábrejo (2015) establecen lo siguiente:
“El modo de uso de la herramienta mediadora y sus potencialidades determinan la capacidad de la plataforma, la cual deber ser diseñada desde la virtualidad, la accesibilidad y la usabilidad, y de igual forma debe estar soportada en metodologías óptimas para la enseñanza-aprendizaje enfocadas en el alumno como usuario activo y partícipe de la construcción de contenidos”.  (p. 52)
En esencia, las plataformas tecnológicas denominadas “Learning, Managment System” (LMS) son utilizadas para la enseñanza virtual.  En este aspecto, la comercialización de esta herramienta permite que ostente varios nombres y las instituciones educativas las utilizan de acuerdo a criterios económicos y la necesidad de su alumnado.  Para Oyeleke et al. (2015) el diseño de las LMS debe apoyar la gestión del tiempo y la colaboración en el aprendizaje entre alumnos.
Desarrollo de Contenidos en la Educación a Distancia
            Un dato significativo en la educación a distancia es el desarrollo de contenidos.  Cabe señalar que, la creación de contenidos en la educación a distancia requiere de la consideración de distintos factores esenciales para garantizar un proceso enseñanza y aprendizaje de calidad.  De acuerdo a Gorduño (2008), los factores recomendados deben girar en torno a:  1)  establecer los resultados de aprendizaje que se quiere lograr con los alumnos; 2)  el contenido debe dirigirse al desarrollo de estrategias que contribuyan al aprendizaje; 3)  identificar el conocimiento que sea vinculante al estudiante con su entorno social; y 4) la inclusión de métodos de evaluación.  Asimismo, Oyeleke et al. (2015) puntualizan que la planificación, las destrezas de pensamiento crítico y el acceso junto a la motivación son elementos fundamentales para la creación y desarrollo del contenido en la educación a distancia.  Indudablemente, un curso en línea debe proveer elementos importantes que propendan un aprendizaje efectivo.  Es importante la implantación de una excelente planificación que contenga los objetivos, los métodos de evaluación, los materiales que serán utilizados y se determine el método de interacción entre docente y estudiante.  A su vez, el desarrollo de contenido debe proveer el ambiente necesario que promueva el pensamiento crítico y contribuya a lograr una constante apertura para el aprendizaje.
La educación a distancia está respaldada por variados métodos de enseñanza.  Oyeleke et al. (2015) consideran importantes los siguientes métodos:  instrucción sincrónica; instrucción asincrónica; salón virtual; mensajería indirecta; materiales en línea; y reuniones presenciales a través de las plataformas.  Sin dudas, a través de estos métodos de enseñanza el programa o curso a distancia puede llevarse a cabo exitosamente siempre y cuando provean el ambiente para un verdadero aprendizaje.  Para Santoveña (2015), el escenario virtual es “…un entorno educativo flexible, intuitivo y amigable, donde los alumnos aprendan, compartan experiencias y conocimientos con el resto de la comunidad virtual a través de las distintas herramientas de comunicación, contenidos, evaluación y estudio que debe ofrecer”.  (p. 15)  La instrucción sincrónica se define como la transmisión de la información con presencia del docente y el alumno a través de distintos medios:  chats, videoconferencias, reuniones virtuales, entre otros.  Por su parte, en la instrucción asincrónica el docente y el alumno no coinciden y su interacción se basa en foros, correos electrónicos, videos previamente colocados en la plataforma y mensajería por texto.
Implicaciones de los Programas de Educación a Distancia
            Los programas de educación a distancia tienen distintas implicaciones tecnológicas y sociales que deben ser atendidas responsablemente.  En primer lugar, la habilidad del docente en el uso y manejo de la tecnología es fundamental para lograr las metas educacionales propuestas.  De igual manera, las instituciones que desarrollen programas de educación virtual requieren de una planificación financiera que les permita llevar a cabo el desarrollo de esa nueva concepción educativa.  Asimismo, se necesitan objetivos institucionales que guíen el proceso de implantación, desarrollo y sostenibilidad del programa a distancia.  En ese sentido, Oyeleke et al. (2015) plantean que es indispensable un entrenamiento inicial en el uso de la tecnología dirigido al docente y a los alumnos como herramienta de aprendizaje en línea y una enseñanza efectiva.  Los autores, a su vez, puntualizan que se necesita un proceso de financiación para la adquisición de tecnología, personal de apoyo y mano de obra en el establecimiento de programas a distancia.  En términos de las implicaciones sociales, el artículo sostiene que el entorno del aprendizaje virtual se caracteriza por la diversidad entre los estudiantes que participan y requiere que los instructores posean la capacidad de comprender este elemento para garantizar una excelente interacción social.
Conclusión
            Evidentemente, la educación a distancia se ha proliferado aceleradamente.  El fenómeno de la globalización ha contribuido a una marcada influencia de las tecnologías de información y comunicación en el ámbito educativo.  Además, la realidad en la cotidianidad del ser humano manifiesta la necesidad de estructurar nuevos enfoques educativos.  Por ende, se hace imperante la creación de ambientes de aprendizaje virtuales que respondan a las necesidades del alumnado actual.  Sin embargo, es necesario resaltar que los programas a distancia deben estar fundamentados en modelos educacionales cónsonos con los objetivos proyectados por el escenario educativo. 
Además, se requiere conocer de antemano las implicaciones tecnológicas y sociales que trae un programa a distancia en el entorno educativo.  Cabe destacar que, los ambientes virtuales a distancia permiten un mayor acceso educativo a través de la integración de las nuevas tecnologías de información y comunicación.  A su vez, facilita el proceso de aprendizaje con alternativas innovadoras y pertinentes al alumnado actual; y la formación educativa se incrementa a través de un continuo desarrollo profesional a tono con la tendencia tecnológica.
            Finalmente, la educación a distancia apuesta a que el docente contribuya efectivamente a lograr un ambiente educativo inclusivo y participativo junto al estudiante.  Por lo cual, es importante que el instructor virtual sostenga un constante desarrollo profesional que le permita construir un verdadero ambiente de aprendizaje en el que se fomente el pensamiento crítico.  De igual manera, el contenido del programa a distancia debe estar centrado en el alumno.  Para lograrlo eficazmente, se necesita una planificación efectiva que reconozca las metas educativas e integre elementos esenciales que garanticen un proceso de enseñanza y aprendizaje de calidad.  Los escenarios educativos actuales apuestan a la educación virtual como alternativa efectiva de contrarrestar las situaciones como la distancia, tiempo, accesibilidad, entre otros, que presentan los estudiantes actuales.  Por lo tanto, es incorrecto plantear que el propósito de la educación a distancia es sustituir a la educación tradicional.  En efecto, no se trata de una competencia entre dos concepciones educativas, por el contrario, cada enfoque pretende atender unas necesidades particulares del alumnado y ambos tienen como elemento de dirección construir verdaderas comunidades de aprendizaje y desarrollar un ser humano capaz de responder asertivamente a su entorno social.

           


Referencias
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jueves, 9 de febrero de 2017

La educación a distancia en las instituciones post-secundarias

Por Heriberto Rodríguez Adorno

La educación es la herramienta fundamental que favorece el progreso, el bienestar social y la formación de los seres humanos.  El quehacer educativo es influenciado dramáticamente por los cambios que produce un mundo dominado por la globalización.  Por ende, es necesario entablar nuevos enfoques y paradigmas que contribuyan a una verdadera atención a las demandas sociales.  Sobre el particular, Rodríguez (2011) plantea que:
“Las sociedades modernas, desarrolladas y equitativas tienen como dimensión prioritaria la educación, ya que es donde se integran y relacionan las personas en función de sus necesidades, los requerimientos de los estados y la exigente sociedad del conocimiento y globalizada…”.  (p. 255)
Evidentemente, la educación ha adoptado nuevos modelos que permiten una inclusión consecuente de las tecnologías de información y comunicación (TIC) como vehículo de transformación en las instituciones educativas.  En ese aspecto, la educación a distancia ha ido cobrando gran relevancia ante la realidad de los nuevos estatutos sociales.  Por lo tanto, en este trabajo se presentarán algunos aspectos que han contribuido a la efectividad de la educación a distancia en las instituciones de educación superior.  Además, es fundamental reconocer los factores que deben ser considerados para lograr varios elementos esenciales:  un efectivo diseño e instrucción; interacción y comunicación; y las cualificaciones del instructor en la educación a distancia.
            El artículo “The role of e-learning, advantages and disadvantages of its adoption in higher education” de Arkorful y Abaidoo (2015) presenta algunas ventajas y desventajas de la adopción e implementación de la educación a distancia en las instituciones secundarias.  De igual manera, los autores analizan las distintas definiciones del “e-learning” desde la perspectiva de varios investigadores y cuál es su rol en el proceso de enseñanza y aprendizaje en las instituciones post-secundarias.  Entre las ventajas de la implementación de la educación a distancia que plantea el estudio de Arkorful y Abaidoo (2015) se destacan:  1) flexibilidad con el tiempo y lugar; 2) amplía la eficacia del conocimiento por el acceso a la cantidad de información disponible; 3) provee oportunidades de relacionarse a través de foros eliminando barreras; 4) es costo efectivo para los estudiantes debido a que evita los viajes; 5) toma en consideración las diferencias de los aprendices; 6) ayuda a compensar la escasez de personal académico; y 7) cada alumno puede estudiar a su propio ritmo.  Sin dudas, la educación a distancia se ha implantado en las instituciones educativas como un proceso dinámico y accesible para la población estudiantil que contribuye a garantizar un quehacer educativo de calidad.  Cónsono con este planteamiento, Martínez (2008) expone que “la educación a distancia es una modalidad educativa que también se puede considerar como una estrategia educativa que permite que los factores de espacio y tiempo, ocupación o nivel de los participantes no condicionen el proceso enseñanza-aprendizaje” (p. 8).
            Por su parte, Arkorful y Abaidoo (2015) exponen cuáles serían algunas de las desventajas de la adopción de la educación a distancia en las instituciones post-secundarias:  1) induce a una falta de motivación provocada por la lejanía y la contemplación; 2) menos efectiva respecto a las explicaciones, clarificaciones e interpretaciones en los cursos; 3) no incide en mejorar las habilidades de comunicación del estudiante; 4) las evaluaciones, pruebas y otros métodos de evaluación pueden ser manipulados; 5) está sujeto al plagio y métodos de selección de información inadecuados; 6) puede afectar negativamente las habilidades de socialización y limitar el rol de los docentes como dirigentes del proceso educativo; 7) existen disciplinas académicas que no pueden utilizarla efectivamente; y 8) puede encontrarse con una congestión de los sitios web por su uso intensivo.  Ciertamente, en todo proceso educativo, sea presencial o a distancia, existen barreras que deben ser atendidas prioritariamente para que el proceso enseñanza y aprendizaje no se afecte negativamente.  Desde la perspectiva de Dorrego (s. f.) frecuentemente en la educación a distancia se le brinda una atención limitada al diseño de la instrucción provocando circunstancias adversas para lograr un aprendizaje eficaz.
Al plantearse las ventajas y desventajas de la educación a distancia en las instituciones post-secundarias en el artículo de Arkorful y Abaidoo (2015), es importante comprender cuál ha sido la clave para la efectividad de la educación a distancia en las instituciones de educación superior.  En este contexto, Cristiano, Castro y Keiko (2016) establecen que en el desarrollo de programas tanto de educación a distancia como de educación regular, es indispensable considerar varios aspectos fundamentales sin perder de perspectiva los principios pedagógicos de la institución:  una planificación minuciosa; organización; coordinación; control de espacio, tiempo y dinero; instalaciones; y personas.  Las instituciones post-secundarias con programas de educación a distancia exitosos han garantizado la consecución de las metas educacionales a través de estos aspectos y la visión de una integración efectiva de las TIC en el proceso educativo que generan. 
A su vez, se hace ineludible reconocer los factores que las instituciones deben considerar para la efectividad del diseño e instrucción, interacción y comunicación y las cualificaciones del instructor en la educación a distancia.  En primer lugar, es fundamental comprender que la educación a distancia debe atender asertivamente las necesidades de los alumnos para que exista cohesión en su implantación y desarrollo.  Así lo establece Concha (2014), puntualizando que “los objetivos y contenidos de la formación de los alumnos de e-learning, deben tomar como fundamento las necesidades de las que se parte en el proyecto educativo para que pueda ser útil y provechoso”.  (p. 118)  De igual manera, es imperante que la interacción y comunicación en la institución debe contar con elementos de efectividad, cercanía, colaboración y retroalimentación eficaz.  Sobre este aspecto, Pérez (2009) plantea que es importante “propiciar la construcción de aprendizajes colaborativos en el proceso enseñanza-aprendizaje, que generen ambientes cuya característica principal sea la cercanía y cohesión del grupo; a partir del diseño de las interacciones, se aminoran las diferencias geográficas y la distancia personal”.  (parr. 1)  Respecto a las cualificaciones del instructor, éstas deben dirigirse a lograr un proceso enseñanza y aprendizaje inclusivo, eficaz y centrado en la adquisición de conocimientos.  Asimismo, es necesario que el instructor brinde apertura a nuevos enfoques educativos que canalice una mayor integración del estudiante en el proceso enseñanza y aprendizaje.  El instructor de educación a distancia debe facilitar el proceso enseñanza y establecer una relación con el alumno que contribuya a la construcción del conocimiento para lograr los objetivos educativos (Anderson y Dron, 2011).
Indudablemente, las instituciones educativas post-secundarias han ido adoptando programas de educación a distancia que facilitan una integración ordenada y efectiva de las influencias del contexto social en los procesos educacionales.  Cabe señalar, que en todo contexto educativo en el que se desarrollan nuevos paradigmas y enfoques existen factores que muestran ventajas y desventajas.  Ante esa realidad, es necesario reconocer cuáles son dichos elementos para atenderlos cabalmente y conjugar procesos adecuados, eficaces y organizados que permitan la implantación de una educación a distancia responsiva a las necesidades de los alumnos.  Sin dudas, las nuevas tendencias sociales incitan a las instituciones post-secundarias a fortalecer los procesos de la educación a distancia.  Así lo plantean Koehler y Kim (2012) al recalcar en la necesidad de programas de formación tecnológica y educación a distancia en una sociedad cambiante y competitiva.  Finalmente, es determinante establecer que las instituciones educativas deben comprender que la efectividad de los programas de educación a distancia está atada a un diseño instruccional que sea cónsono con las necesidades estudiantiles, a una interacción y comunicación efectiva entre docente-alumno y un instructor con las cualificaciones adecuadas que lo conviertan en un verdadero facilitador del proceso enseñanza y aprendizaje.

 Referencias
Anderson, T.  & Dron, J.  (2011).  Three Generations of Distance Education Pedagogy.  The international review of research in open and distributed learning.  12(3).  Recuperado de  http://www.irrodl.org/index.php/irrodl/rt/printerFriendly/890/1663

Arkorful, V. & Abaidoo, N. (2015).  The role of e-learning, advantages and disadvantages of adoption in higher education.  International Journal of Instructional Technology and Distance Learning.  12(1).  29-42.  Recuperado de http://itdl.org/Journal/Jan_15/Jan15.pdf#page=33

Concha, M.  (2014).  E-learning:  La revolución educativa.  Revista Venezolana de Información, Tecnología y Conocimiento.  11(2).  115-125.  Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=82332625002

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Rodríguez, G.  (2011).  Funciones y rasgos del liderazgo pedagógico en los centros de
enseñanza.  Educación y educadores.  14(2).  253-267.  Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=83421404003