Mostrando entradas con la etiqueta tendencias educativas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tendencias educativas. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de febrero de 2017

La educación a distancia en las instituciones post-secundarias

Por Heriberto Rodríguez Adorno

La educación es la herramienta fundamental que favorece el progreso, el bienestar social y la formación de los seres humanos.  El quehacer educativo es influenciado dramáticamente por los cambios que produce un mundo dominado por la globalización.  Por ende, es necesario entablar nuevos enfoques y paradigmas que contribuyan a una verdadera atención a las demandas sociales.  Sobre el particular, Rodríguez (2011) plantea que:
“Las sociedades modernas, desarrolladas y equitativas tienen como dimensión prioritaria la educación, ya que es donde se integran y relacionan las personas en función de sus necesidades, los requerimientos de los estados y la exigente sociedad del conocimiento y globalizada…”.  (p. 255)
Evidentemente, la educación ha adoptado nuevos modelos que permiten una inclusión consecuente de las tecnologías de información y comunicación (TIC) como vehículo de transformación en las instituciones educativas.  En ese aspecto, la educación a distancia ha ido cobrando gran relevancia ante la realidad de los nuevos estatutos sociales.  Por lo tanto, en este trabajo se presentarán algunos aspectos que han contribuido a la efectividad de la educación a distancia en las instituciones de educación superior.  Además, es fundamental reconocer los factores que deben ser considerados para lograr varios elementos esenciales:  un efectivo diseño e instrucción; interacción y comunicación; y las cualificaciones del instructor en la educación a distancia.
            El artículo “The role of e-learning, advantages and disadvantages of its adoption in higher education” de Arkorful y Abaidoo (2015) presenta algunas ventajas y desventajas de la adopción e implementación de la educación a distancia en las instituciones secundarias.  De igual manera, los autores analizan las distintas definiciones del “e-learning” desde la perspectiva de varios investigadores y cuál es su rol en el proceso de enseñanza y aprendizaje en las instituciones post-secundarias.  Entre las ventajas de la implementación de la educación a distancia que plantea el estudio de Arkorful y Abaidoo (2015) se destacan:  1) flexibilidad con el tiempo y lugar; 2) amplía la eficacia del conocimiento por el acceso a la cantidad de información disponible; 3) provee oportunidades de relacionarse a través de foros eliminando barreras; 4) es costo efectivo para los estudiantes debido a que evita los viajes; 5) toma en consideración las diferencias de los aprendices; 6) ayuda a compensar la escasez de personal académico; y 7) cada alumno puede estudiar a su propio ritmo.  Sin dudas, la educación a distancia se ha implantado en las instituciones educativas como un proceso dinámico y accesible para la población estudiantil que contribuye a garantizar un quehacer educativo de calidad.  Cónsono con este planteamiento, Martínez (2008) expone que “la educación a distancia es una modalidad educativa que también se puede considerar como una estrategia educativa que permite que los factores de espacio y tiempo, ocupación o nivel de los participantes no condicionen el proceso enseñanza-aprendizaje” (p. 8).
            Por su parte, Arkorful y Abaidoo (2015) exponen cuáles serían algunas de las desventajas de la adopción de la educación a distancia en las instituciones post-secundarias:  1) induce a una falta de motivación provocada por la lejanía y la contemplación; 2) menos efectiva respecto a las explicaciones, clarificaciones e interpretaciones en los cursos; 3) no incide en mejorar las habilidades de comunicación del estudiante; 4) las evaluaciones, pruebas y otros métodos de evaluación pueden ser manipulados; 5) está sujeto al plagio y métodos de selección de información inadecuados; 6) puede afectar negativamente las habilidades de socialización y limitar el rol de los docentes como dirigentes del proceso educativo; 7) existen disciplinas académicas que no pueden utilizarla efectivamente; y 8) puede encontrarse con una congestión de los sitios web por su uso intensivo.  Ciertamente, en todo proceso educativo, sea presencial o a distancia, existen barreras que deben ser atendidas prioritariamente para que el proceso enseñanza y aprendizaje no se afecte negativamente.  Desde la perspectiva de Dorrego (s. f.) frecuentemente en la educación a distancia se le brinda una atención limitada al diseño de la instrucción provocando circunstancias adversas para lograr un aprendizaje eficaz.
Al plantearse las ventajas y desventajas de la educación a distancia en las instituciones post-secundarias en el artículo de Arkorful y Abaidoo (2015), es importante comprender cuál ha sido la clave para la efectividad de la educación a distancia en las instituciones de educación superior.  En este contexto, Cristiano, Castro y Keiko (2016) establecen que en el desarrollo de programas tanto de educación a distancia como de educación regular, es indispensable considerar varios aspectos fundamentales sin perder de perspectiva los principios pedagógicos de la institución:  una planificación minuciosa; organización; coordinación; control de espacio, tiempo y dinero; instalaciones; y personas.  Las instituciones post-secundarias con programas de educación a distancia exitosos han garantizado la consecución de las metas educacionales a través de estos aspectos y la visión de una integración efectiva de las TIC en el proceso educativo que generan. 
A su vez, se hace ineludible reconocer los factores que las instituciones deben considerar para la efectividad del diseño e instrucción, interacción y comunicación y las cualificaciones del instructor en la educación a distancia.  En primer lugar, es fundamental comprender que la educación a distancia debe atender asertivamente las necesidades de los alumnos para que exista cohesión en su implantación y desarrollo.  Así lo establece Concha (2014), puntualizando que “los objetivos y contenidos de la formación de los alumnos de e-learning, deben tomar como fundamento las necesidades de las que se parte en el proyecto educativo para que pueda ser útil y provechoso”.  (p. 118)  De igual manera, es imperante que la interacción y comunicación en la institución debe contar con elementos de efectividad, cercanía, colaboración y retroalimentación eficaz.  Sobre este aspecto, Pérez (2009) plantea que es importante “propiciar la construcción de aprendizajes colaborativos en el proceso enseñanza-aprendizaje, que generen ambientes cuya característica principal sea la cercanía y cohesión del grupo; a partir del diseño de las interacciones, se aminoran las diferencias geográficas y la distancia personal”.  (parr. 1)  Respecto a las cualificaciones del instructor, éstas deben dirigirse a lograr un proceso enseñanza y aprendizaje inclusivo, eficaz y centrado en la adquisición de conocimientos.  Asimismo, es necesario que el instructor brinde apertura a nuevos enfoques educativos que canalice una mayor integración del estudiante en el proceso enseñanza y aprendizaje.  El instructor de educación a distancia debe facilitar el proceso enseñanza y establecer una relación con el alumno que contribuya a la construcción del conocimiento para lograr los objetivos educativos (Anderson y Dron, 2011).
Indudablemente, las instituciones educativas post-secundarias han ido adoptando programas de educación a distancia que facilitan una integración ordenada y efectiva de las influencias del contexto social en los procesos educacionales.  Cabe señalar, que en todo contexto educativo en el que se desarrollan nuevos paradigmas y enfoques existen factores que muestran ventajas y desventajas.  Ante esa realidad, es necesario reconocer cuáles son dichos elementos para atenderlos cabalmente y conjugar procesos adecuados, eficaces y organizados que permitan la implantación de una educación a distancia responsiva a las necesidades de los alumnos.  Sin dudas, las nuevas tendencias sociales incitan a las instituciones post-secundarias a fortalecer los procesos de la educación a distancia.  Así lo plantean Koehler y Kim (2012) al recalcar en la necesidad de programas de formación tecnológica y educación a distancia en una sociedad cambiante y competitiva.  Finalmente, es determinante establecer que las instituciones educativas deben comprender que la efectividad de los programas de educación a distancia está atada a un diseño instruccional que sea cónsono con las necesidades estudiantiles, a una interacción y comunicación efectiva entre docente-alumno y un instructor con las cualificaciones adecuadas que lo conviertan en un verdadero facilitador del proceso enseñanza y aprendizaje.

 Referencias
Anderson, T.  & Dron, J.  (2011).  Three Generations of Distance Education Pedagogy.  The international review of research in open and distributed learning.  12(3).  Recuperado de  http://www.irrodl.org/index.php/irrodl/rt/printerFriendly/890/1663

Arkorful, V. & Abaidoo, N. (2015).  The role of e-learning, advantages and disadvantages of adoption in higher education.  International Journal of Instructional Technology and Distance Learning.  12(1).  29-42.  Recuperado de http://itdl.org/Journal/Jan_15/Jan15.pdf#page=33

Concha, M.  (2014).  E-learning:  La revolución educativa.  Revista Venezolana de Información, Tecnología y Conocimiento.  11(2).  115-125.  Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=82332625002

Cristiano, P., Castro, C.  & Keiko, M.  (2016).  Learning management systems (LMS) and e- learning management: an integrative review and research agenda.  Journal of Information Systems and 

Technology Management13(2).  157-179.  Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?

id=203247790001

Koehler, A. & Kim, M.  (2012).  Improving beginning teacher induction programs through distance education.  Contemporary Educational Technology3(3).  212-233. Recuperado de https://web-b-ebscohost-com.nuc.idm.oclc.org/ehost/pdfviewer/pdfviewer?sid=01e5a260-590b-417f-8cdf-

a6d2418078cf%40sessionmgr104&vid=1&hid=105

Martínez, H.  (2008).  La educación a distancia: sus características y necesidad en la educación actual.  Educación.  17(33).  7-27.  Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5057022

Pérez, M.  (2009).  La comunicación y la interacción en contextos virtuales de aprendizaje.UDGVirtual.  1(1).  Recuperado de http://www.udgvirtual.udg.mx/apertura/index.php/apertura/article/view/15/18

Rodríguez, G.  (2011).  Funciones y rasgos del liderazgo pedagógico en los centros de
enseñanza.  Educación y educadores.  14(2).  253-267.  Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=83421404003

domingo, 11 de diciembre de 2016

Enfoques y tendencias del supervisor educativo

Por:  Heriberto Rodríguez Adorno

La sociedad actual en su empeño de tener una dimensión equitativa y desarrollada busca fortalecer la educación como vehículo de progreso.  En este afán, el quehacer educativo exitoso garantiza un ser humano capaz de comprender, actuar y decidir ante las influencias del entorno social en el que se desarrolla.  Sobre el particular, Rodríguez (2011) plantea que:
“Las sociedades modernas, desarrolladas y equitativas tienen como dimensión prioritaria la educación, ya que es donde se integran y relacionan las personas en función de sus necesidades, los requerimientos de los estados y la exigente sociedad del conocimiento y globalizada…”.  (p. 255)
En consecuencia, los sistemas educativos tienen la obligación de aspirar a un proceso pedagógico que contribuya a una educación de calidad a través de estrategias eficaces y vanguardistas.  Por lo tanto, es indispensable que dicho proceso sea guiado por líderes educativos capaces de lograr la visión educacional propuesta.
            Conforme a los enfoques de administración, en este trabajo, el exponente plantea la importancia de conocer, comprender e implantar los nuevos paradigmas y tendencias del proceso de supervisión educativa que respalden la labor del líder educativo.  Cabe destacar que, un entorno social dominado por la globalización requiere de estrategias pedagógicas que atiendan acertadamente dicha influencia.  Los escenarios educativos son los instrumentos para lograr la misión y visión de todo sistema de educación.  En este contexto, Rodríguez (2011) expone que:
“…para cumplir el desafío y la misión que tiene la educación, los centros educativos, como primer eslabón del sistema, adquieren su sentido y definen su misión: difundir los saberes, normas, valores e ideas con los que se pretende modelar la sociedad…”.  (p. 255)
Sin embargo, existen entornos educativos que mantienen una marcada vulnerabilidad que le impide lograr sus metas y objetivos educacionales.  Por lo tanto, dichos centros requieren de herramientas pedagógicas que se adapten a su realidad social, cultural y educativa.  En efecto, necesitan de un proceso de supervisión educativo capaz de atender las necesidades particulares de su alumnado.
            Los nuevos paradigmas y tendencias del proceso de supervisión educativa son herramientas que pretenden buscar solución a los problemas que enfrenta la educación.  Cónsono con este planteamiento, González (2007) expone que:
“Cuando se impulsa la educación también se alcanza el nuevo camino en las organizaciones con miras a garantizar el desarrollo de los procesos en la alta gerencia, cambios y transformaciones dentro de los cuales resalta el acto de supervisar cuya finalidad es contribuir a resolver los problemas del aprendizaje en el sistema educativo”.  (p. 12)
Por ende, los desafíos que enfrenta la educación requieren de un proceso de supervisión efectiva que promuevan las oportunidades de desarrollo, el cambio organizativo y pedagógico.  Además, el líder educativo debe asumir con responsabilidad su desempeño como supervisor para atender con determinación los obstáculos que se presentan en el proceso de enseñanza y aprendizaje.  En síntesis, los nuevos enfoques aspiran a fortalecer los escenarios educativos. 
            Enmarcado en los nuevos paradigmas y tendencias del proceso de supervisión, el exponente a través de su participación en un foro de discusión denominado “Competencias del director escolar” describió las características que debe presentar un líder educativo para ser un supervisor eficaz.  En primer lugar, debe ostentar un estilo de liderazgo auténtico que le permita administrar el escenario educativo enmarcado en los más altos valores de justicia, respeto, tolerancia e igualdad.  De este modo, es indispensable la aceptación de nuevas ideas y la incorporación de distintos enfoques presentados por los componentes escolares para construir un ambiente educativo inclusivo.  Asimismo, es necesario que el líder educativo promueva un proceso de supervisión ético en el que se respete la diversidad y la igualdad como garantía de una educación vanguardista.  Además, el líder educativo debe promover una actitud de cambio en el entorno escolar.  Sin dudas, las influencias sociales requieren un constante cambio de visión que conduce a la búsqueda de nuevas estrategias que atiendan la población estudiantil exitosamente.
            Por otra parte, los líderes educativos requieren de una comunicación efectiva con el supervisado.  Como consecuencia, el líder será capaz de promover el entendimiento, la comprensión y la solución de problemas efectivamente.  De igual manera, le permitirá la búsqueda e implantación de nuevas estrategias educacionales que garanticen un proceso académico exitoso para su alumnado.  Igualmente, el proceso de supervisión requiere del líder la capacidad de trabajar en equipo para una toma de decisiones efectiva.  Las nuevas tendencias y paradigmas del proceso de supervisión plantean la necesidad de que los escenarios educativos promuevan un proceso decisional democrático y participativo.  Es ineludible que todos los componentes en un centro escolar contribuyan al fortalecimiento de los procesos que conduzcan a lograr lo establecido en la visión institucional.  En ese contexto, Rodrigo (2010) plantea que “participar requiere implicarse, formar parte, intervenir en una actividad o proyecto.  La participación significa trabajo en común, protagonizado por colectivos que comparten responsabilidades y trabajos”.  (p. 160)
            Las tendencias en el proceso de supervisión pedagógica inciden en un nuevo rol para el líder educativo.  Sin dudas, presumen la necesidad de establecer un balance entre la atención a los procesos administrativos y pedagógicos.  La permisión de un desbalance en alguna de esas responsabilidades conduce a dilemas educacionales nefastos para el centro educativo.  Por lo tanto, es indispensable que el líder educativo dedique un tiempo balanceado a la atención de asuntos administrativos y pedagógicos para garantizar un clima organizacional adecuado.  Evidentemente, el proceso administrativo de un escenario educativo requiere de la integración del líder para planificar, organizar y ejecutar planes concretos que suponen decisiones en asuntos de índole fiscal, documental, de recursos físicos, entre otros.  Por su parte, la supervisión educativa requiere que el líder se integre activamente al proceso enseñanza y aprendizaje para conocer prioritariamente los elementos pedagógicos que afectan positiva y negativamente su centro escolar.  De esta manera, a través de su integración podrá canalizar concretamente todos los aspectos que puedan impedir un proceso educativo exitoso.  En ese aspecto, Balzán en Rodríguez (2011) plantea que:
“La tarea del líder que supervise y acompañe debe ayudar a los docentes de las escuelas a adquirir conocimientos, habilidades y competencias, desarrollar sus conocimientos, orientar y entender situaciones, y que él entienda y reflexione para que encuentre alternativas de soluciones a los problemas que afecten el desempeño”.  (p. 257)
Ciertamente, la celeridad con que la globalización y otras influencias sociales inciden en la educación requiere de un constante desarrollo profesional del líder educativo.   Efectivamente, para el exponente es indispensable que todo supervisor pedagógico se adiestre periódicamente como herramienta fundamental hacia la aspiración de una educación de calidad.  Cónsono con este planteamiento, Bird, Dunaway, Hancock y Wang (2013) establecen contundentemente que antecediendo a la aspiración de cualquier posición en el sistema educativo se debe desarrollar distintos mecanismos concretos de formación para líderes pedagógicos con el fin de proporcionarles los aspectos fundamentales de un proceso de supervisión efectivo.  Es determinante que el líder educativo promueva un proceso pedagógico enmarcado en la atención a las necesidades del alumnado a través de estrategias vanguardistas.  Más aún, la investigación de Kottkamp y Silverberg (2003) plantea que los líderes educativos deben tener un proceso de formación que les permita enfrentar adecuadamente los retos que conlleva el proceso de supervisión pedagógico.  Los autores destacan a través de su estudio, cuál ha sido la experiencia de profesores universitarios que atienden el proceso de formación sobre liderazgo y revelan la necesidad de crear programas que promuevan el desarrollo de un liderazgo educativo eficaz.  Kottkamp y Silverberg (2003) establecen que las acciones de los líderes educativos cambian hacia un proceso de transformación escolar cuando sus pensamientos e ideas cambian.
Indudablemente, el continuo desarrollo profesional representa una herramienta fundamental para todo supervisor del proceso educativo.  En primer lugar, le garantiza un constante conocimiento sobre los nuevos enfoques pedagógicos para conjugar la aspiración de todo sistema educativo, desarrollar seres humanos íntegros y capaces de enfrentar exitosamente su entorno social.  De igual manera, le permite al líder educativo obtener una perspectiva amplia sobre los constantes cambios que van influenciando en la educación.  Asimismo, dota al supervisor del proceso educativo de estrategias vanguardistas que garantizan una educación de alta calidad.  Finalmente, el continuo desarrollo profesional permite que el líder educativo mantenga un balance sobre su ejecución en los procesos administrativos y pedagógicos para construir un clima organizacional democrático y participativo.  En ese contexto, Mogollón (s. f.) establece que:
“La calidad de la supervisión escolar está orientada a ayudar y asesorar al docente, a ejercer un liderazgo democrático, a establecer fuertes lazos morales con los miembros de la comunidad donde se desenvuelve y a evaluar los resultados de los logros obtenidos en busca de alcanzar en forma efectiva los objetivos propuestos, creando las condiciones adecuadas de acuerdo a las necesidades educativas”.  (p. 1)
Referencias
Bird, J., Dunaway, D., Hancock, D. & Wang, C. (2013).  The superintendent's leadership
role in school improvement: relationships between authenticity and best practices.  Leadership & Policy in Schools.  12(1).  37-59.  Recuperado de https://web-b-ebscohost-com.nuc.idm.oclc.org/ehost/pdfviewer/pdfviewer?sid=40fc7e28-5525-460f-8f35-2ccfdcc74c21%40sessionmgr103&vid=1&hid=116
González, E.  (2007).  Un modelo de supervisión educativa.  Laurus.  13(25).  11-35.
            Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=76111479002
Kottkamp, R.  & Silverberg, R.  (2003).  Leadership preparation reform in first person:
             Making assumptions public.  Leadership and Policy in Schools.  2(4).  299-326.
Recuperado de https://web-a-ebscohost-com.nuc.idm.oclc.org/ehost/pdfviewer/pdfviewer?sid=ee8f55f7-186f-4a82-818c-3ebf5fcc6bad%40sessionmgr4002&vid=1&hid=4104
Mogollón, A.  (s. f.).  Calidad y enfoques de la supervisión.  Recuperado de
            http://servicio.bc.uc.edu.ve/educacion/revista/a2n20/2-20-5.pdf
Rodrigo, V.  (2010).  Hacia una comunidad democrática, abierta y participativa.  CEE
participación educativo.  14.  158-170.  Recuperado de http://www.mecd.gob.es/revista-cee/pdf/n14-rodrigo-lopez.pdf
Rodríguez, G.  (2011).  Funciones y rasgos del liderazgo pedagógico en los centros de
enseñanza.  Educación y educadores.  14(2).  253-267. 
Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=83421404003